Según cifras oficiales, las importaciones treparon 52% en el primer mes del año, contra el 22% al que lo hicieron exportaciones. Preocupa el menor ingreso de divisas El superávit de la balanza comercial, uno de los principales puntales del modelo kirchnerista, volvió a acusar en enero señales claras del deterioro que había comenzado a evidenciar en 2010. De acuerdo con los números del Indec, durante el primer mes del año, la Argentina concretó exportaciones por u$s 5.392 millones, que acusan una suba del 22%. Pero en el mismo lapso las importaciones saltaron el 52% (u$s 4.879 millones), de manera que el saldo favorable fue de apenas u$s 513 millones, 58% por debajo del mismo mes del año pasado. De acuerdo con los economistas, un saldo alto de la balanza comercial no es bueno o malo en sí mismo (puede ocurrir, por ejemplo, que se deteriore en medio de un proceso de inversión que obligue a importar bienes de capital), pero en el caso de la Argentina constituye una preocupación. Sucede que en un contexto en que al país le resulta difícil concretar el ingreso de capitales, una de las pocas maneras de traccionar la llegada de divisas es a través de una diferencia abultada entre exportaciones e importaciones. El tema es de fundamental preocupación para la presidenta Cristina Fernández y su entorno. Prueba de eso es que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, desplegó durante enero y febrero métodos poco ortodoxos para frenar a los productos importados. Y que la ministra de Industria, Débora Giorgi, anunció la semana pasada la extensión de las licencias no automáticas mecanismos contemplados por la OMC que, en manos del Gobierno, fueron utilizados para trabar el ingreso de productos hasta un total de 600 ítems. La dinámica del comercio internacional encierra otra preocupación para los economistas. De acuerdo con la consultora Abeceb, el incremento en las ventas al exterior se explica en primera lugar por un aumento de un 10% en los precios y de un 11% en las cantidades, mientras que el auge de las importaciones se debió, principalmente, a un incremento de un 40% en los volúmenes. De manera que el auge de los commodities apuntala el saldo final. Por eso, Fausto Spotorno, del estudio de Orlando Ferreres, avisa que si los precios de los commodities caen, el deterioro de la balanza comercial será mayor. Los motivosPara Abeceb, la caída en el saldo comercial se debe a una combinación de factores, como el crecimiento de la actividad locales y las limitaciones en la capacidad productiva que, en algunos sectores, incentiva las compras de bienes intermedios, partes y accesorios de bienes de capital y bienes de Capital. Desde Ferreres, en tanto, apuntan otro motivo. La limitada movilidad del peso con respecto al dólar desde hace meses se mantiene entorno a los $ 4 por cada billete americano, en un contexto de inflación provoca una apreciación en el tipo de cambio que hace cada vez más interesante la importación. A eso se suma la decisión de Estados Unidos de recomponer su saldo comercial luego de la crisis de 2008, que ocasionó una apreciación de las monedas de países emergentes, según Spotorno. La caída de enero consolida una tendencia. En 2010, El Gobierno cumplió con su objetivo de cerrar el año con un saldo a favor de u$s 12.057 millones, con una caída de un 28,6%, y espera terminar 2011 en un nivel similar. Será una tarea ardua de acuerdo con los números de comienzo de año. |