La Bolsa porteña cerró ayer con leves mejoras en la última rueda de negocios de febrero, lo que no alcanzó para evitar un mes negativo (el primero desde agosto), que bien puede adjudicarse al reacomodamiento general de precios que se activó por la crisis en Medio Oriente, aunque a eso debería sumarse el efecto de una natural toma de ganancias y el de los incentivos que el mayor control cambiario pareció darles a algunos inversores para dolarizarse. Sólo de esa manera puede entenderse que mientras la caída del Merval en febrero sumó un 3,8%, la del Merval Argentina, más representativo del riesgo privado local puro, se haya amplificado hasta el 5,8 por ciento. La continuidad que registró el rebote de precios iniciado al fin de la semana previa (ayer promedió 0,58%, pero llegó a superar el 2% en algunos papeles) se debió al brote de optimismo que produjo saber que en enero el gasto y los ingresos de los estadounidenses habían crecido por encima de lo esperado, lo que animó a Wall Street y contagió al resto. Y su impulso externo quedó a la vista porque el monto de negocios operado en el recinto porteño reveló una vez más que localmente la demanda está muy acotada. Con acciones ayer apenas llegó a los $ 40 millones, en una rueda que dejó las alzas destacables en Banco Francés (2,5%), Transener (2,1%) y Molinos (2%), y en baja a Petrobras (-1,1%). 13,7% Fue la caída registrada por el Banco Hipotecario en febrero, la acción que más cayó en el mes entre las líderes de la Bolsa porteña. Javier Blanco
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