Por Jeff D. Opdyke - Por primera vez en una década, los inversionistas están preocupados por el aumento de la inflación y las tasas de interés en Estados Unidos. Las últimas cifras muestran que la economía crece a un ritmo mayor al esperado, lo que hizo que el Presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Alan Greenspan, dijera esta semana a un grupo de banqueros que la Fed está preparada paracombatir enérgicamente la inflación.
Wall Street teme que se repita lo sucedido en 1994, cuando la Fed sacudió los mercados de valores al duplicar las tasas de corto plazo con una serie de aumentos en un período de 12 meses. Una medida igualmente enérgica causaría hoy un duro golpe a los mercados. "Para los próximos cinco o diez años, necesita prepararse para más inflación en lugar de menos", asevera Ben Fischer, director gerente de NFJ Investment Group, una firma de gestión de fondos con sede en Dallas. "Eso significa apostar más por los sectores de energía, bienes básicos, materias primas y cualquier compañía que se beneficie de un incremento en los precios". No son temores vanos para los inversionistas. El aumento de tasas de interés significa que las compañías pagarán más caro por pedir prestado. Esto reduce las ganancias y a la larga daña el precio de las acciones. Y si bien la subida de las tasas reduce el precio de los bonos en circulación, vuelve más atractivos los bonos de más reciente emisión que pagan mejores rendimientos. Eso aleja a los inversionistas de las acciones, lo que multiplica la presión a la baja en las cotizaciones. Wall Street apuesta a que la Fed subirá las tasas a corto plazo en un cuarto de punto porcentual cuando las autoridades monetarias se reúnan este mes. En general, el consenso es que la inflación subirá entre un 2,5% y un 3% anual durante la próxima década. James Stratton, director de Stratton Growth, recomienda acciones de empresas de materias primas, energía, químicos y bienes de capital, y rebajar posiciones en los sectores financiero y de servicios médicos. David Darst, jefe de inversión de Morgan Stanley, aconseja evitar las acciones de servicios públicos y al consumidor, como líneas aéreas, casinos, hoteles y tiendas minoristas. |