Tras haber sido el activo de mejor rendimiento en febrero, el precio de la onza de oro continuó su escalada ayer al ascender otro 1,13% para alcanzar otro máximo histórico de 1427,3 dólares, lo que dejó en el olvido el récord de US$ 1420,8 de principios de año (el 3 de enero). La nueva marca fue producto de la ola de compras que benefició a todos los activos "de refugio" en general y de los metales en particular (también tocó un máximo en 31 años la plata), la que se reactivó ante la propagación de la crisis en Oriente Medio y su impacto en el petróleo. Ayer el barril de WTI se encareció otro 2,7% para bordear otra vez los US$ 100, pese a que Arabia Saudita -1° productor mundial- se comprometió a garantizar una oferta estable ahora que el aporte de algunos de sus vecinos está en duda. A esta carestía se debió la ola de ventas que dejó en rojo a las bolsas, incluida la argentina, tras una apertura prometedora (subía 1%, pero cerró 0,83% abajo). La reacción de los inversores tiene lógica: con el crudo más caro es posible que la recuperación de EE.UU. se ralentice, lo que inquieta ahora que otras economías (que la habían reemplazado como motor) comenzarían a desacelerar, un escenario que el titular de la Fed, Ben Bernanke, no descartó ayer, si esto se prolonga. Las acciones locales más operadas cayeron 2% (Grupo Galicia, Molinos) y los bonos, hasta 3 por ciento. - 1,13%
Se encareció el oro ayer por compras para posiciones de cobertura. La onza alcanzó así un nuevo máximo histórico de US$ 1427,3.
Javier Blanco
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