Por Martín Kanenguider - Los principales acreedores del Club de París creen que el acuerdo con la Argentina está lejos de madurar, aunque el viceministro de Economía, Roberto Feletti, haya afirmado ayer que la negociación está muy avanzada.
Días después del paso del ministro de Economía, Amado Boudou, por París, fuentes diplomáticas de países acreedores de la Argentina afirmaron a La Nacion que hay una notable distancia entre las posiciones de ambas partes en torno de los plazos de pago de esta deuda impaga desde 2001.
Al parecer, el Gobierno insiste en plantear un plazo demasiado largo para saldar este pasivo, mientras que los acreedores oficiales clave insisten en un pago corto si se insiste en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no intervenga en el proceso.
Boudou indicó tiempo atrás que pretendía un plan de pagos de seis años, que los acreedores ni siquiera están dispuestos a analizar. En principio, habían dejado trascender que aceptarían que se cancelara en un cronograma de hasta dos años, pero el distanciamiento con los Estados Unidos por el affaire del avión endureció las posiciones.
En ese sentido, se supo que, aunque los funcionarios de la administración de Obama no entorpezcan la negociación con el resto de los acreedores, encabezados por Alemania y Japón, tampoco la facilitarán, como ocurrió en 2010, cuando lograron que el FMI quedara a un costado.
Los funcionarios más involucrados en acercar a Washington y Buenos Aires se vieron afectados por el episodio del avión, que llevará a un enfriamiento de las relaciones bilaterales al menos hasta las elecciones presidenciales de octubre.
Por esta razón, se considera que ahora el equipo económico deberá lidiar con las posturas más intransigentes, que exigen un pago cercano a un año.
También los acreedores aparecen confundidos por las idas y venidas del Gobierno en torno de la negociación, ya que hasta ahora no han observado ninguna oferta formal, luego del amago de 2008, cuando la presidenta Cristina Kirchner ordenó pagar la deuda de una sola vez con las reservas del Banco Central.
El otro factor que complica el avance de la negociación es la compleja relación entre el Gobierno y las empresas de los países afectados por la cesación de pagos, entre otros factores, por las trabas formales e informales a las importaciones.
"No hay en este momento una empresa grande de Alemania o Francia que esté interesada en empujar el acuerdo para invertir más dinero en la Argentina. La última fue Alstom, por el tren bala, pero el proyecto se cayó y está cerca de comenzar un juicio por la garantía que pagó", anticipó a La Nacion un calificado observador local.
En cambio, Feletti dijo que las conversaciones están muy avanzadas y detalló que los bancos públicos europeos están decididos a darnos créditos comerciales para equipamiento.
Sin embargo, en una disertación que brindó en la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), aclaró: "Esta decisión está atada a un eventual acuerdo con el Club de París, que en el día a día está monitoreando la Secretaría de Finanzas con bastante éxito".