
Roberto Feletti, viceministro de Economía. Foto Archivo
El Gobierno dio ayer una muestra más de que abandonó la teoría del dólar alto, a la que rindió culto en los comienzos de la administración Kirchner.
Apenas 48 horas después de que la presidenta Cristina Kirchner defendiera la nueva versión de la política de flotación administrada, al advertir ante el Congreso que rechazará cualquier presión devaluacionista, le tocó al viceministro de Economía, Roberto Feletti, ratificar la nueva visión oficial al sostener que la Argentina "es competitiva sin depender de apreciación o depreciación cambiaria".
La definición llegó al cabo de una exposición que el funcionario realizó en el ciclo de desayunos organizado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), donde sostuvo que el país es competitivo más allá del tipo de cambio.
Y llegó en momentos en que el Gobierno parece haberse aferrado a un dólar más estable, en un intento por no alimentar la inercia inflacionaria con que convive la economía desde hace años, mientras espera defender el superávit comercial mediante la restricción de las importaciones, tras el mal trago que vivió entre fines de 2008 y la primera parte de 2009, cuando un ajuste del 28 por ciento en el dólar tuvo impacto directo en los precios, pese a que la Argentina se había sumido en el clima recesivo por la crisis mundial.
Pilares
La definición confirma que quedaron lejos los tiempos en que los funcionarios más kirchneristas hacían cola para defender la política de dólar alto y augurarle larga vida en beneficio de la competitividad de la producción local.
"Somos el gobierno del dólar alto", solía repetir el ministro de Planificación, Julio de Vido, ante empresarios, cuando le tocaba hacer docencia sobre el nuevo modelo que sobrevendría a la convertibilidad.
"El otro gran pilar de todo este, producto de una flotación administrada, y su pretendida pérdida de competitividad, como se dice desde algunos sectores que empujan devaluaciones, que ya sabemos a quiénes sirven y también sabemos a quiénes perjudican", sostuvo Cristina Kirchner ante el Congreso, antes de proclamar que su gobierno no va a someterse a presiones de ninguna naturaleza en este sentido.
Ayer, Feletti suscribió esa definición e incluso vinculó el sostenido aumento de las importaciones con una mayor demanda de equipamiento antes que verlo como una alerta cambiaria, como sostienen algunos sectores industriales.
Más compras del Central
De alguna manera, esta visión estaba plasmada en el proyecto de presupuesto para el año en curso (que el Gobierno adoptó como tal tras no haber logrado validarlo en el Congreso), que estipula que el tipo de cambio tendrá este año un ajuste del orden del 5%, promediando un valor de $ 4,10.
Las definiciones oficiales parecen haber impactado en el mercado cambiario local, obligando al Banco Central (BCRA) a intensificar su política de compras para evitar que el precio del dólar retroceda. En las últimas dos jornadas, la entidad se alzó con unos 230 millones (tras haber enfriado expectativas de mayor devaluación ofreciendo contratos de futuro con una tasa de indexación en línea con la que figura en el presupuesto), lo que constituye la mayor compra en lo que va del año. Pero sólo le bastó para mantener el dólar mayorista cerca de los $ 4,03 del último fin de mes.