Por Andrew Robinson, Analista de divisas de Saxo Bank - El martes ha traído a Asia una agenda macroeconómica algo más poblada, pero los datos no han tenido excesiva influencia sobre las divisas. También es un día tranquilo en la eurozona en cuanto a datos, pero el dólar podría impulsarse por la subasta de bonos a tres años de más tarde.
Los préstamos de los bancos en Japón siguen siendo débiles y se contrajeron un 1,7% anual en febrero con respecto a enero, mientras que los datos del ministerio de finanzas muestran unas salidas de capital más bajas de lo esperado, lo que quizá ayudaría a explicar por qué el dólar-yen no ha logrado responder a las rentabilidades en Estados Unidos, ligeramente más altas.
Las ventas minoristas en el Reino Unido, medidas por el Consorcio Minorista Británico en términos comparables, se desplomaron a su mayor ritmo en 10 meses. El dato sugiere que el consumidor británico ha comenzado a apretarse el cinturón después del dispendio de enero de Año Nuevo. Las caídas cayeron un 0,4% anual y los representantes del consorcio sugieren que los datos de febrero son más fieles a la realidad de los minoristas y los consumidores. Sin ser nada impresionante, la libra-dólar no ha caído en tanta medida como el dato podía hacer pensar.
Las condiciones empresariales australianas, y la confianza por otra parte, siguen mostrando una mejora, con el índice de confianza empresarial NAB subiendo 10 puntos hasta 14, su máximo en casi un año. Las condiciones han subido 4 puntos hasta -2, y se observa un fuerte rebote en Queensland tras las inundaciones.
Se dice que el gobernador adjunto del
banco popular de China, Du, asegura que una mayor subida de los tipos de interés del ratio de reservas en marzo dependerá de la inflación y de otros datos económicos. Las cifras en febrero se conocerán esta semana; habrá datos comerciales el jueves y el resto el viernes. Es dudoso que los cambios vengan inmediatamente después de la publicación de los datos, y lo más probable sería que las modificaciones se llevasen a cabo una semana más tarde, siempre que los datos garanticen un cambio.
El calendario europeo está tranquilo, con el desempleo suizo, los pedidos a fábrica alemanes y las palabras de los miembros del BCE Nowotny y Weber (el segundo para presentar el informe anual del Bundesbank). En la sesión norteamericana contaremos con el optimismo de la pequeña empresa NFIB, el optimismo económico IBD/TIPP y los comienzos de viviendas en Canadá. Hay que destacar que el Tesoro estadounidense comienza la primera de sus subastas esta semana, que totalizarán 66.000 millones de dólares en bonos. Hoy la venta es de letras a tres años por valor de 32.000 millones de dólares. Se trata del periodo de madurez menos popular en las subastas del pasado mes.
La primera mitad de la sesión europea de ayer siguió el tema de una Fed acomodaticia y un BCE restrictivo que provocaron que el euro volviera por encima del 1,40 de nuevo. El índice del dólar desafió una linea de soporte a largo plazo en vigor desde diciembre de 2009, y de momento parece que sigue sirviendo. La rebaja de calificación crediticia de Grecia por parte de Moody's impidió al euro subir más, y los 1,4036 dólares fueron el techo en esta ocasión. Los precios del petróleo se calmaron después de los máximos en Asia al ver que los miembros de los OPEP se apresuran para aumentar la producción y mantener la oferta en los niveles previos a los problemas en Libia.
No hubo datos en Estados Unidos para afectar a los mercados y los Evans y Lockhart de la Fed, aunque restacaban los aparentemente mejores datos de empleo de la semana pasada, no vieron demasiados motivos para rebajar la cuantía de la segunda ronda de relajación cuantitativa con los altos precios de petróleo frenando la recuperación global. Fisher, por otra parte, comentó que podría votar para recortar la compra de bonos antes de finales de junio si se demuestra que es contraproducente. La libra también vio un cambio de rumbo similar al del euro, aunque el retroceso en su caso fue un poco más profundo. No había datos macroeconómicos para hundir la libra esterlina, pero el hecho de que el super-halcón Sentance haya completado su estancia en el Comité de Poítica Monetaria del Banco de Inglaterra podría haber ayudado. Wall Street miraba de reojo la situación en Oriente Medio y el precio del petróleo, y terminó el con caídas por segundo día consecutivo.