Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- En las últimas horas se dieron pasos importantes para destrabar la demorada nueva visita de técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que asesoran en la elaboración de un nuevo índice de inflación y realizarla de modo inminente. Si todo sale como está previsto, hacia mediados de año los argentinos estaríamos conociendo un nuevo índice de inflación, mucho más cercano a la percepción cotidiana del bolsillo. De acuerdo con lo que pudo saber La Nacion, la nueva visita de los técnicos a la Argentina se produciría "dentro de muy pocos días", previsiblemente "antes" de que empiece la Asamblea de Primavera del organismo, en la segunda semana del mes próximo. Esa será ya la visita final de los técnicos que asesoran al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El paso siguiente comprenderá la elaboración de dos informes -uno preliminar y otro definitivo-, de modo que el nuevo indicador de costo de vida podría estar operativo no más allá de la primera mitad del año. Ese esquema de trabajo se perfiló aquí cuando crece la impresión en medios locales de que la puesta en marcha del nuevo índice inflacionario podría operar como un primer paso para la normalización de relaciones con el organismo. Eso implicaría la realización -aún incierta- del llamado Artículo IV, término que refiere a una revisión más profunda de cómo funciona el sistema económico del país, sin entrar en la determinación de políticas. "Es como mirarle el software a una computadora y no lo que se hace con ella", fue la comparación de un experto que sigue de cerca las gestiones. El gobierno argentino viene resistiendo esa revisión desde fines de 2006, cuando empezó a evidenciarse el divorcio entre las cifras oficiales de inflación y lo que el consumidor y las mediciones privadas registran a diario. Pero esa cuestión, que fue la causa principal del rechazo de los Kirchner a la presencia del FMI en el país, quedaría superada con la próxima puesta en marcha del nuevo indicador. De cuánto será ese índice es, sin duda, la pregunta del millón. Sin aventurar respuesta precisa, quienes aquí trabajan con estadísticas matizan que el número que surja será, posiblemente, un "camino intermedio" entre lo que mide el Indec y lo que dice el bolsillo del consumidor y las consultoras privadas. Punto intermedio La razón estriba que, con su alcance nacional, el nuevo índice estará ponderado por regiones donde la inflación se mueve más despacio que en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. "No estará tan cerca de lo que dicen los privados, pero sí lejos de lo que dice el indicador oficial", fue el pronóstico. Pero en esta ciudad la cuestión es el futuro de la relación entre nuestro país y el FMI. "Con el tema de la inflación allanado, el Gobierno pagará más costo y no recibirá beneficios por mantenerse al margen del Artículo IV", subrayó ante La Nacion un experimentado conocedor de los mecanismos del Fondo. En ese costo se incluyó la persistente dificultad para alcanzar el anunciado acuerdo con el Club de París, tratativas que, de acuerdo con lo que recogió este diario, se encuentran ahora en punto muerto. A eso se suma el mayor recelo para retornar al mercado de capitales que suele enfrentar un país que resiste esa revisión, según se indicó en medios financieros. En lo coyuntural, en tanto, se suma la mayor tensión que ahora existe en la relación diplomática entre Buenos Aires y Washington, lo que pesaría a la hora de lograr respaldos en la negociación con los acreedores sin contar con el aval de esa certificación. Como contracara, en el Fondo empieza a notarse un nuevo ánimo hacia la Argentina. "Estamos pasando una etapa de amor y es probable que lleguemos a una boda", bromeó, días atrás, el director del organismo, Dominique Strauss-Kahn. Medios locales corroboraron a La Nacion que por detrás de la humorada del francés había habido pasos concretos de la Argentina para avanzar en la concreción de la nueva misión. Uno de ellos fue la llegada de la invitación formal a los técnicos. El otro, más en el campo de lo político, fue la puesta en evidencia de cierto escenario de "conveniencia mutua" entre el organismo y la Argentina, que podría llevar a un nuevo clima de entendimiento. Acercamiento complicadoWASHINGTON (De nuestra corresponsal).- El relanzamiento de la relación entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) empezó a gestarse en noviembre, cuando el canciller Héctor Timerman llegó sigilosamente a Washington y se entrevistó con autoridades del organismo, en encuentros a los que luego se sumó el ministro de Economía, Amado Boudou. Aquéllos fueron días frenéticos en los que la desesperación argentina era detener una posible sanción del Fondo contra la Argentina. Pero entre los argumentos que se escucharon por entonces figuró una advertencia de la Argentina en el sentido de que, si la sanción prosperaba, el país se consideraría expulsado de la entidad crediticia. Fueron argumentos extremos; por un lado, la eventual sanción; por el otro, el considerarse expulsado. Pero de esa dureza nació un camino intermedio -el asesoramiento técnico en materia estadística-, que permitió salvar la situación y producir el primer acercamiento en años entre ambas partes. Tras haber permanecido trabada durante semanas, la asesoría técnica se vuelve a poner en marcha y entra en su etapa final. Entre quienes siguieron de cerca esa febril negociación, hay quienes están convencidos de que es momento oportuno para avanzar en el Artículo IV. Sobre todo, para recibir los beneficios -y no sólo pagar los costos- del trago que para el Gobierno implica corregir la inflación. |