Por MARIANO GORODISCH - Es el pensamiento que recorre buena parte del arco analítico: la catástrofe de Japón no fue más que la gota que rebalsó el vaso, ya que no es un hecho aislado, sino que se suma a un contexto socio-político complicado, no sólo en Medio Oriente, sino también en Europa.
El impacto más fuerte acá va a ser en los bonos en pesos que están en manos de inversores más dispuestos a tomar riesgos y que, por lo tanto, también son más volátiles, advierte Federico Bragagnolo, economista senior de Econviews.
A su criterio, si se deteriora la situación financiera internacional, es esperable una salida de fondos de los emergentes en general, y de países como el nuestro con riesgo país más alto en particular.
Javier Salvucci, analistas de Research de Silvercloud, alerta que el Merval podría ser quien más se vea perjudicado, ya que este mercado se ha achicado mucho y cualquier movimiento importante de fondos podría generar fuertes movimientos de precios.
Juan Ignacio Ruth, jefe de Research de FDI, baraja la opción donde la Argentina podría perder competitividad por la apreciación del tipo de cambio real y una posible devaluación de Brasil: De darse estas coyunturas, el gobierno local puede verse obligado a devaluar la moneda. En el caso de los bancos, la mayoría de sus activos se encuentran denominados en pesos, por lo cual claramente tendrían un deterioro en las ganancias que generarían medidas en dólares. Por otro lado, si las tasas de los bonos del tesoro americano aumentan como consecuencia de una política monetaria más restrictiva de la FED y las mayores expectativas inflacionarias, pueden llevar a una suba de las tasas internacionales, que impactarían negativamente sobre los bonos argentinos. En este sentido, también se verían afectados los bancos por sus tenencias en estos bonos.
Gastón Moltrasio, director de Criteria Sociedad de Bolsa, coincide con este planteo: Cuando aumenta la aversión global, siempre le pegan a los high yielders (de altos rendimientos) como Argentina o Venezuela. En ese sentido, los bonos en pesos han sufrido más y estarán bajo presión de venta, pero si uno se concentra en los fundamentals de Argentina y su capacidad de repago, que permanece intacta, se encontrará con esas oportunidades de compra que se dan pocas veces durante el año.
Desde su óptica, el entorno internacional podría seguir afectando negativamente a los papeles locales durante algunas jornadas más, pero no cree que sea momento de salir a vender en forma masiva las posiciones. Al contrario, piensa que es tiempo para incorporar activos con un horizonte de inversión de mediano plazo, como bonos en pesos con duración mediana como el BOGAR 2018, que hoy tiene un rendimiento de 8% más CER, lo que equivaldría a un rendimiento total de casi 20% anual.
Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment, se suma al debate y empieza a detectar algunas perlitas ocultas: Hay papeles puntuales en la bolsa americana que ya muestran valuaciones similares a las observadas en la crisis de Lehman Brothers, tales como Cisco, Intel o Microsoft. Ello no significa que estén en zona de compra, ya que por ejemplo Cisco fue afectado por magros balances. Pero constituyen oportunidades a futuro que deben ser seguidas de cerca para poder detectar el punto de inflexión.
Alejandro Bianchi, portfolio manager de AhorrarOnline, es otro de los que muestra cierto optimismo con algunos instrumentos de la plaza doméstica: Si bien las tasas por cuestiones de arbitraje se mueven acompañando lo que pasa en el mundo, no hay que dejar de lado que la capacidad y voluntad de pago de la deuda local sigue siendo elevada. En esta línea, los recortes siguen siendo oportunidad de compra. Javier Marcus, profesor de la USAL, alerta que, si bien se reducen las expectativas de crecimiento global, lo único que puede hacer mucho ruido es una caída de Grecia.