La inflación, las dificultades para medirla y la inconveniencia de no contar con estadísticas confiables y los reclamos salariales en un contexto de protestas a menudo desproporcionadas volvieron ayer a formar parte de una extensa conversación entre representantes de cámaras empresariales.
El escenario fue la sede que la Sociedad Rural Argentina tiene en la calle Florida, que ofició esta vez de anfitriona para el almuerzo quincenal del Grupo de los Seis (G-6), que reúne a las cámaras de los sectores más representativos de la actividad económica. Estuvieron Hugo Biolcati, de la Rural; Carlos de la Vega, de la Cámara Argentina de Comercio; Adelmo Gabbi, de la Bolsa de Comercio; Carlos Wagner, de la Cámara Argentina de la Construcción; Miguel Acevedo, de la Unión Industrial Argentina (UIA), y Norberto Peruzzotti, vicepresidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Nacional (Adeba), que reemplazó a Jorge Brito, el número uno de la entidad, que está de vacaciones.
"Los empresarios manifestaron que, para llevar adelante exitosamente las negociaciones paritarias, resulta conveniente realizarlas en un clima de seguridad jurídica y paz social", dijeron las cámaras en el comunicado difundido después. "Las entidades señalaron que, con medidas que alienten la inversión, es posible generar más empleo y, de esta forma, mejorar la distribución del ingreso en el país."
Inflación no especificadaLa preocupación de todos volvió a plasmarse en la incógnita que supone, en la mente de alguien que tiene que invertir, la posibilidad de que los reclamos salariales superen el 30%, como la mayoría de ellos ha percibido en conversaciones con dirigentes sindicales. "Los temas salieron espontáneamente y son siempre los mismos", dijo a La Nacion uno de los que estuvo en el almuerzo.
Perdura, así, una inquietud directamente vinculada con las paritarias: la no existencia de estadísticas creíbles no sólo vuelve imposible acordar aumentos salariales, sino que, además, crea expectativas inflacionarias que terminan fogoneando el alza de precios. Según el comunicado, "los titulares del G-6 destacaron la importancia de identificar el origen del problema del aumento de los precios, que afecta en mayor medida a los trabajadores y a los sectores de menores recursos, pero también al sector de la producción, y atenta contra el desenvolvimiento del capital de trabajo y la inversión".
Otra cuestión expuesta fueron las restricciones a las importaciones aplicadas por el Gobierno. En este punto, Acevedo reconoció que, a pesar de que algunas de estas medidas podían estar significando mejoras específicas para determinados sectores, provocarían seguramente perjuicios en el corto plazo por dos razones: por un lado, porque la falta de insumos conspira contra la producción; por el otro, porque las trabas estaban dañando la relación bilateral con países que, como contrapartida, podrían dejar de comprarle productos a la Argentina.

