En medio de millonarias pérdidas en las bolsas del mundo, Francia tomó la iniciativa. Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G7 se reunirán hoy por la noche y realizarán una teleconferencia para abordar la situación en Japón, a pedido de la ministra de Economía francesa Christine Lagarde. El objetivo apunta a discutir el impacto económico de la crisis y los posibles pasos para calmar los volátiles mercados. Tenemos que estar a disposición de nuestros amigos japoneses, para la parte monetaria (...). Pedí una reunión del G7 a nivel de ministros de Finanzas y bancos centrales para que se pueda ver de qué forma nos suscribimos a sus emisiones de obligaciones, de qué forma reaccionamos en el plano financiero manifestó ayer Lagarde. La ministra estimó que la situación en Japón es extremadamente preocupante en el ámbito humano, medioambiental, económico. Tenemos un deber a la vez de lucidez, de sangre fría y de solidaridad. Los ministros del G-7 utilizarán el llamado de esta semana para pedir nuevos datos al ministro de Finanzas nipón sobre el impacto del terremoto y tsunami antes de avanzar a temas más específicos, como la volatilidad en los mercados financieros. Una fuente gubernamental adelantó que las conversaciones telefónicas entre el Grupo de las siete naciones más ricas del planeta se enfocarán en las repercusiones de la crisis, incluyendo su impacto en el crecimiento económico, en la producción energética y en la cadena de abastecimiento, además de su efecto en los mercados volátiles. Asimismo, trascendió que la estrategia además podría incluir la compra de deuda pública nipona. Pero en el mercado, hay quienes señalan que todavía es temprano para una intervención externa. Creo que es muy pronto para una intervención del G-7, evaluó, en esta línea, un estratega de investigación económica en ABN Amro. No estoy seguro de si realmente estamos viendo una aversión muy intensa al riesgo o el congelamiento de los mercados financieros internacionales, aunque creo que está bien que los líderes de las mayores economías estén en contacto, agregó. Los daños a la tercera mayor economía mundial tras la catástrofe en términos de destrucción y producción perdida siguen siendo muy difíciles de calcular, pero economistas estiman que pudieron costarle a Japón unos u$s200.000 millones. Por otra parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, señaló que su país, un gran productor de energía nuclear, convocará una reunión del G-20 sobre futuras opciones para el sector energético, luego de que los problemas en el reactor de la planta en Fukushima crearan una alerta internacional. Aunque fuentes de su entorno también afirmaron el encuentro, aún no ha sido oficializado. El devastador terremoto del viernes y la creciente crisis nuclear, además de barrer con cientos de miles de millones de dólares en los mercados, han empujando al yen a un máximo de dieciséis años contra el dólar, creando expectativas de intervención por parte de Japón. Un movimiento que genera gran inquietud en el resto de las economías. |