Los operadores que se habían ido a dormir antenoche con la ilusión de encontrarse en la mañana de ayer con mercados menos apocalíptico, apoyados en el rebote del 5,7% que registró la Bolsa de Tokio, se desilusionaron pronto. La amenaza de un colapso nuclear y sus posibles consecuencias sobre la economía mundial volvió a abatir a las principales plazas, que cayeron 2% promedio, en un contexto cada vez más enrarecido por crisis que se superponen. El principal ejemplo al respecto lo dio el crudo que, tras hundirse en línea con el resto de las commodities en los últimos días (previendo que la catástrofe nipona frenará el impulso recuperador de la economía global), recobró entre 0,8% (WTI) y 2,5% (Brent) por los temores que reabrieron los conflictos en Bahrein (intervinieron las tropas sauditas) y la ola de enfrentamientos callejeros en Yemén, Siria y Argelia. Paralelamente, se multiplican las recomendaciones de cautela. Ayer, por caso, JP Morgan sugirió a los inversores que reduzcan en al menos 10% su exposición a las monedas emergentes. Lo inalterable es la ola de traspasos en favor de los bonos estadounidenses, que ayer volvieron a deprimir sus tasas: la de 10 años cayó de 3,31 a 3,18 por ciento. Aquí, en tanto, la Bolsa porteña bajó otro 2%. Sumó así su séptima baja, lapso en que se desvalorizó 8%. Y también marcaron rojos similares los bonos. 3,18% Es el nivel en que quedó la tasa de rendimiento del T-Bond a 10 años, tras caer otros 13 puntos ayer por la ola de coberturas. Javier Blanco
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