El Banco Central de Chile subió agresivamente la tasa clave de la economía en 50 puntos a un 4%, una medida que sorprendió al mercado y que apunta a contener las crecientes presiones inflacionarias. La decisión se enmarca en un proceso de retiro del estímulo monetario que la entidad aplica desde la mitad del año pasado, debido a una importante recuperación de la economía. Para Rubén Catalán, economista de BCI Estudios, en el corto plazo, el primer efecto y el más notorio es el traspaso a las tasas que ofrecen los bancos; en el mediano y largo plazo, lo que se busca con esto es que el impulso que lleva la demanda interna que podría generar inflación se reduzca. No habría un cambio en la trayectoria de política monetaria, aunque sí una diferencia, y es el ritmo en el que aceleras en el corto plazo. Esto es importante porque el ritmo de la demanda interna es distinto a que si subo sólo en 25 puntos o a que haga pausa y luego subo 100 puntos, agregó. Nathan Pincheira, de Banchile Inversiones señaló que valoró muchísimo más el desanclaje de las expectativas de inflación y no incorporó dentro de su escenario las implicancias que puedan tener los efectos del terremoto en Japón. El shock inflacionario es de petróleo y alimentos, que son elementos de oferta externos y en este sentido el Banco Central no puede hacer nada con un shock de oferta, no lo puede suavizar pero sí puede evitar los efectos de segunda vuelta, dice. Es una señal para decir que al Banco Central no le va a temblar la mano si es que tiene que endurecer su política monetaria para contener la inflación. Su objetivo es inflacionario y no cambiario. No creo que afecte mucho al tipo de cambio porque el escenario externo está ayudando, agregó. |