Por Martin Dinatale - El acuerdo Unión Europea-Mercosur tendrá que seguir esperando. Los diplomáticos de ambos bloques reunidos ayer en Bruselas no lograron avanzar en las negociaciones por un acuerdo de libre comercio y postergaron todo hasta mayo. Hubo por lo menos dos componentes que trabaron el diálogo y jugaron una mala pasada: la presión de los sectores agrícolas europeos y las políticas proteccionistas de la Argentina y de otros países de la región. Si bien públicamente los funcionarios de la Unión Europea y del Mercosur expresaron su optimismo y minimizaron la idea de que se haya trabado la negociación, lo cierto es que en Bruselas no hubo resultados concretos. Más bien, todo fue confusión, duro debate y desentendimiento. Según pudo saber La Nacion, ambos bloques emitirán hoy un comunicado en el que plantearán el "optimismo" para acotar las diferencias y postergar la discusión de las ofertas de negociación de cada bloque. Con ello, la próxima oportunidad para avanzar en concreto sobre un acuerdo sólo se dará en mayo en Paraguay. Algo de esto adelantaron ayer los voceros de la Unión Europea en Buenos Aires, cuando mencionaron en un comunicado que "la UE sigue siendo optimista respecto de las perspectivas y el resultado final de las negociaciones". Fueron las palabras que usó el jefe de los negociadores europeos, João Aguiar Machado, para describir el curso de las negociaciones de la manera más diplomática posible. A la vez, el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, solicitó al Mercosur que presente una oferta "ambiciosa" para la Unión Europea, antes de empezar el intercambio de propuestas de acceso de productos a sus respectivos mercados, entre ellos los agrícolas. "El intercambio de ofertas deberá estar condicionado a las garantías por parte del Mercosur de que presentarán una oferta ambiciosa", destacó Ciolos. En otras palabras, quedó en claro que en el encuentro de Bruselas no se pusieron en debate las ofertas de ambos bloques porque eran impracticables desde el punto de vista comercial y por las diferencias que subsisten entre los 27 países de la UE y el Mercosur. "Los europeos deben acordar antes que nada sus posiciones respecto de la oferta agrícola, porque si no no habrá apertura y consenso posible", expresó ayer a La Nacion desde Bruselas uno de los diplomáticos argentinos que lleva adelante la ronda de diálogo entre UE-Mercosur. Por su parte, la Unión Industrial Argentina, que estuvo presente en Bélgica para la ronda de negociaciones, expresó en un comunicado una visión similar a la de la Cancillería: "Las negociaciones estuvieron condicionadas por la falta de oferta en materia agrícola por parte de la UE", dijo la UIA, representada por José Ignacio de Mendiguren. De esta manera, para la visión de la UIA, en línea con la Cancillería, "aun cuando existe voluntad por parte de los gobiernos del Mercosur de avanzar en una negociación beneficiosa para la producción y el empleo nacionales, la misma queda demorada por la defensa de la política agrícola común europea". Como contrapartida de ello, el comisario de Agricultura de la UE respondió: "Si Europa debe aceptar hacer esfuerzos difíciles en agricultura, considero que es esencial que los países del Mercosur alcancen globalmente un nivel de ambición equivalente o, al menos, muy cercano al nuestro", dijo. Las palabras de Ciolos fueron la cristalización de que las negociaciones de Bruselas quedaron estancadas y no fueron buenas. A la vez, en el debate de Bélgica jugaron en contra las trabas comerciales impuestas por la Argentina y ciertas medidas proteccionistas de Brasil, a pesar de que la Cancillería lo negó terminantemente. El informe del Parlamento de la Unión Europea que se emitió días antes de la ronda de negociaciones de Bruselas y que advertía sobre las trabas por las licencias no automáticas impuestas por la Argentina fue el preludio del clima desfavorable al diálogo. De hecho, dos destacados embajadores europeos apostados en Buenos Aires coincidieron por separado ante La Nacion en que "las licencias no automáticas de la Argentina y algunas trabas impuestas por Brasil son nubarrones para las negociaciones con la Unión Europea y generan una fuerte desconfianza". Está claro que hay voluntad política de avanzar en un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Así lo plantearon los presidentes de ambos bloques en mayo del año pasado en Madrid cuando decidieron relanzar la ronda de diálogo, que estaba estancada desde 2004. Pero ahora habrá que transitar un largo camino de escollos técnicos y comerciales que no son tan fáciles de resolver para la política.
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