Los mercados tuvieron ayer un respiro, ayudados por una versión que indica que el G-7 evaluaría coordinar asistencia para Japón, por algunos datos alentadores que surgieron sobre la evolución de la economía estadounidense y ante el buen pronóstico de una agencia reguladora de las aseguradoras europeas, que afirmó que esas compañías podrán absorber el golpe de la catástrofe nipona. Todo esto propició un rebote global, que se produjo pese a que, al momento de operar las bolsas, la crisis nuclear en Japón seguía escalando, las autoridades de ese país seguían intentando frenar la apreciación del yen (consiguieron algo al fin del día) ante las crecientes apuestas por la repatriación de divisas confiando en el espíritu patriótico y las tensiones en Medio Oriente se mantenían inalterables. La pausa en la carrera por tomar coberturas se reflejó en el retroceso del T-Bond, cuya tasa a 10 años subió, por caso, de 3,20 a 3,25 por ciento. En sintonía con el rebote global, aquí el índice Merval subió 1,97%, con lo que cortó una racha de siete bajas consecutivas y redujo al 5,6% sus pérdidas en el mes. Su recuperación fue general, pero cimentada en el repunte de los papeles más ligados a las materias primas (6,4% Ledesma, 5,7% Molinos, 3,6% Tenaris, entre otras), las que tuvieron un gran día. En igual sentido se movieron los bonos, aunque con menor ímpetu. 78,9 Es el nivel en dólares al que cerró ayer en Nueva York el yen, luego de tocar un máximo récord de 76,25. Se especula ayuda del G-7. Javier Blanco
|