Operadores dijeron que la primera intervención conjunta del G-7 desde el 2000 ocurrida el viernes estaba funcionando por el momento, ya que había ayudado a restaurar el orden de un mercado volátil.
"La paridad dólar/yen será apoyada en el corto plazo por el temor del mercado a más intervenciones", dijo Hans Redeker, estratega jefe de monedas en BNP Paribas.
"Los bancos centrales han trazado una línea en la arena y creo que han tenido un impacto sicológico sobre los mercados, por lo que es improbable que hagan caer al dólar/yen a 76,25 yenes de nuevo en el corto plazo", agregó.
El dólar subía un 0,8 por ciento respecto al cierre del viernes en Estados Unidos, a 81,27 yenes JPY=, ayudado por la demanda de cuentas de transacciones operadas por modelos. Los operadores citaban un grupo de ofertas en 81,30/50 y en 82,00, con una buena demanda en torno a 80,50.
El euro ganaba un 0,8 por ciento a 115,11 yenes EURJPY=R, mientras que la moneda común permanecía estable frente al dólar en 1,4164, tras haber tocado un máximo de cuatro meses de 1,42 dólares.
El viernes, el dólar llegó a subir casi un 4 por ciento a 82 yenes, luego de que los bancos centrales del G-7 se concertaran para vender yenes después que la divisa nipona tocara un récord de la posguerra de 76,25 yenes por dólar el día anterior.
Operadores y analistas dijeron que el Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco de Canadá en conjunto inyectaron cerca de 32.300 millones de dólares en ventas de yenes el viernes. Las estimaciones para el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal no estaban disponibles.
El yen caía de manera generalizada y el dólar australiano subía más del 1 por ciento a 81,80 yenes AUDJPY=R, por un alza del apetito por riesgo pese a los ataques aéreos de potencias occidentales sobre Libia.
La moneda australiana subía también un 1 por ciento contra el dólar a 1,0071 AUD=D4, ayudada por un alza en las acciones globales.
El dólar cayó a un mínimo de 15 meses de 75,536 .DXY contra una canasta de divisas de referencia más temprano, afectado por la política monetaria expansiva de la Reserva Federal.