| Calgary - El sólido crecimiento en América Latina esconde en realidad dos velocidades dentro de la región y posturas diferentes frente a fenómenos como la entrada masiva de capitales, destacaron ayer expertos en la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Canadá.
Brasil, exportador de materias primas y orientado hacia los países emergentes, y México, dependiente de los países industrializados, son los dos modelos actuales de crecimiento regional, según un informe divulgado durante la asamblea anual del banco. «El grupo liderado por Brasil está muy bien situado en un mundo en el que las economías emergentes son el motor de crecimiento», explicó el informe. «Los precios de las materias primas son altos, y los flujos de capital están entrando hacia este grupo para aprovechar las mejores oportunidades y perspectivas más brillantes», agregó.
«La otra cara de la moneda la representa el grupo liderado por México, cuyos miembros comparten lazos comerciales mucho más fuertes, tanto en bienes como en servicios, con países industriales», expone el texto del BID.
Los expertos del BID colocan en el grupo de Brasil a la Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, así como a Trinidad y Tobago. En el grupo mexicano se hallan todos los países centroamericanos y los caribeños, con excepción de Haití.
Las perspectivas de crecimiento 2011 para ambos grupos son notablemente diferentes, constata el texto: el 4,4% en el caso de Brasil y sus seguidores, el 2,7% para México y su grupo de países.
Esa división regional es un reflejo de lo que está aconteciendo internacionalmente: antes de la crisis de 2008, los países emergentes representaban el 50% de la demanda mundial, actualmente representan el 75%.
India, Rusia y China representaban el 9% de las exportaciones brasileñas en 2006, mientras que en 2009 ya representaban el 17%. Para México, las exportaciones a esos países sólo significaban el 3% en 2009. Estas perspectivas favorables para Brasil no están exentas de problemas: la entrada de capitales masiva que está sufriendo América Latina está impactando duramente en el real brasileño. El BID calcula que en 2010 un total de u$s 266.000 millones llegaron a América Latina, de los cuales el 55% fueron flujos financieros, no de inversión directa.
Los ministros de Finanzas americanos, reunidos en Calgary el sábado, mostraron sus diferentes reacciones ante esos flujos de capital. «Hay diferentes puntos de vista, ésa fue la naturaleza de la discusión», dijo el ministro canadiense que presidía la reunión, Jim Flaherty. Brasil o la Argentina aplican controles e impuestos a la entrada de esos capitales especulativos, algo que México no considera oportuno.
Colombia -uno de los países dentro del «grupo Brasil» según el estudio del BID- tampoco aplica controles a ese flujo de capitales. «Hay razones considerables para sospechar de los controles de capital, pero a lo mejor funcionan», se limitó a indicar el ministro colombiano de Hacienda, Juan Carlos Echeverry.
«Más que hablar de lo que es aceptable, nos gusta pensar en términos de lo que es eficiente y lo que no es eficiente», dijo este domingo el director para América Latina del FMI, Nicolás Eyzaguirre.
Agencia AFP |
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