Por: Silvia Peco - YPF, Petrobras y Esso recién subirán el precio de los combustibles durante el fin de semana. Tras los aumentos anunciados por Shell y el descongelamiento de los valores al público que dispuso el Gobierno esta semana, esas petroleras siguen analizando los ajustes por lugar y por producto.
La situación muestra diferencias. YPF entrega los productos en consignación a los estacioneros y fija los precios para los surtidores directamente desde la casa central. Petrobras y Esso venden los productos a los dueños de estaciones de sus redes y tienen valores sugeridos.
Por esta razón, los terceros propietarios de estaciones Esso y Petrobras ya habrían estado ajustando precios desde el miércoles, cuando Shell anunció las subas. Lo hacen porque saben que cuando vuelvan a recibir combustible, tendrán que pagarlo más caro. Ese reacomodamiento suele ser menos visible en Capital Federal, porque aquí las petroleras concentran sus estaciones propias, y al no subir los precios, les ponen un límite a los terceros.
La expectativa es que las alzas se generalizarán entre hoy y el domingo porque Shell tiene un 13% del mercado, y aunque cuenta con clientela con cierta fidelidad, la demanda tenderá a correrse hacia las otras redes si éstas mantienen los precios anteriores. Por otra parte, si se miran los valores sugeridos para Capital Federal, Shell puso el mayor énfasis en subir el precio del gasoil común con respecto a los valores vigentes hasta ahora en las competidoras (19%), como si estuviese buscando abandonar el suministro de ese combustible. Esto dejaría para las otras tres, y sobre todo para YPF, la provisión de gasoil para transporte y utilitarios, lo que es uno de los motivos de análisis en las empresas durante las últimas horas. En apariencia, el Gobierno les habría pedido mucha discreción con el valor del gasoil y ahora no estarían en las mismas condiciones para mantener ese compromiso.
La empresa de capitales anglo-holandeses también subió más la nafta súper que la premium, en relación con lo que cobran las competidoras. La súper subió más del 11%, pero la premium se movió menos del 7% con referencia a los valores previos de las otras compañías. Pero ninguna de las petroleras quiere ceder en el segmento premium de nafta y gasoil porque es con el que obtienen más ganancias.
Al refinar un metro cúbico de petróleo, cada refinería saca siempre las mismas cantidades de derivados según las características de la planta: obtiene combustibles pesados (fueloil), medianos (gasoil), y livianos (naftas). Para llegar a un producto de más calidad, al gasoil y a la súper se les agregan aditivos, de modo que cada empresa decide cuántos litros llevará a cada destino, y esa definición es esencialmente económica. Según se afirma, sólo habría un problema de transporte porque cada producto tiene sus propios camiones asignados para que no haya mezclas.
Por esta razón, los usuarios cada vez encuentran menos nafta súper, sobre todo los fines de semana largos y los domingos por el descuento de algunas tarjetas. Como la capacidad de refinación se mantiene prácticamente sin variantes en los últimos años y la cantidad de vehículos en circulación está en aumento, la nafta y el gasoil premium se producen a expensas de los mismos combustibles, pero de menor calidad.
La jugada de Shell de subir más los combustibles comunes incomoda a las otras petroleras, que tendrían que repartirse el costo de vender lo que da menos ganancias y dar respuesta al público y al Gobierno sobre los volúmenes disponibles, lo que explica los cabildeos de las últimas 48 horas. |