La alimentaria Molinos Río de la Plata fue suspendida ayer del Registro de Operadores de Cereales, luego de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) le exigiera el pago de una suma millonaria en concepto de impuestos no tributados. La suspensión fue publicada ayer en el Boletín Oficial, y respondida por Molinos a través de un comunicado enviado a la COmisión Nacional de Valores (CNV), en la que rechaza haber infringido la Resolución General 2300 en la que se basa su suspensión del registro, afirma no tener deudas fiscales de ningún tipo y resalta que ejercerá plenamente su derecho a la defensa correspondiente. La empresa fue suspendida del Registro, que plantea una serie de beneficios fiscales para las firmas anotadas que cumplan con determinados requisitos, como ocurrió con Cargill, Dreyfus, Bunge, Oleaginosa Moreno, Toepfer, Nidera y ADM. En los anteriores casos, las suspensiones se produjeron por utilización de un esquema de evasión del pago de impuestos de exportaciones de cereales a través de un mecanismo de triangulación. Pero en el caso de Molinos se añadía un elemento más: la utilización del tratado de doble imposición tributaria con Chile y la ley trasandina de sociedad de plataforma. Según consignó la agencia Télam, entre 2004 y 2009, Molinos habría incurrido en una evasión del pago del Impuesto a las Ganancias en torno a $ 100 millones. Una suma que, en el caso de una demanda judicial por parte de la AFIP, se triplicaría debido al pago de intereses. En ese contexto, trascendió que Molinos habría subfacturado ventas al exterior utilizando empresas vinculadas radicadas en Uruguay. Además, reestructuró sus participaciones societarias y utilizado un holding en Chile, un mecanismo que le permitió abusar de un convenio entre Argentina y Chile, dejando de tributar impuestos de ambos lados de la Cordillera. |