El efecto que los datos de inflación en EE UU tuvieron ayer para el dólar los padeció hoy el euro, tras conocerse que los precios subieron durante el mes de mayo en la eurozona en línea con lo previsto por el mercado, lo que resta posibilidades a que el Banco Central Europeo (BCE) se plantee una subida de tipos de interés antes de lo previsto. El dólar rebotó tras el fuerte descenso de ayer, cuya intensidad fue considerada como injustificada por algunos inversores. La tendencia a la baja del euro quedó reflejada desde la apertura de las principales plazas europeas. El comportamiento de los precios en la eurozona reflejó un crecimiento del 0,3% en mayo, lo que dejaba la tasa interanual en el 2,5%, la cota más elevada de los últimos dos años. Sin embargo, los datos se ajustaban de forma escrupulosa a las previsiones de los analistas, lo que hizo que el mercado dejara de apostar por un posible adelanto de la subida de los tipos de interés por parte del BCE.
Ante las cifras de inflación en Francia, el presidente del organismo emisor, Jean Claude Trichet, mostró una cierta alarma por la influencia que los elevados precios del crudo podrían tener en los precios, lo que afianzaba la idea de una posible subida anticipada del precio oficial del dinero. Las cifras de hoy parecen indicar que no hay motivo para la preocupación, al menos por el momento.
La subida del dólar se veía reforzada por dos factores. En primer lugar, por los descensos que protagonizó ayer el billete verde, injustificados en opinión de algunos analistas y que dejó a la divisa estadounidense en cotas atractivas para tomar posiciones. En segundo lugar, por la publicación de datos macroeconómicos positivos en EE UU, que vuelven a reforzar la idea de que la recuperación de la primera economía mundial marcha por buen camino. El incremento en la producción industrial fue del 1,1%, frente al 0,8%, mientras que las cifras de nuevas viviendas ha descendido en menor cuantía de lo previsto por el mercado.
De esta forma, el dólar recuperaba algo más de un 1% frente al euro, que estaba a punto de perder la referencia de 1,20 dólares, cerca del cierre de las principales plazas europeas. El cambio oficial fijado por el BCE fue de 1,2058 dólares.
La recuperación del billete verde se manifestó también en su cruce con el resto de las principales divisas mundial. Frente al yen recuperó en torno al medio punto porcentual, pese a la fortaleza mostrada por la moneda nipona después de que el Banco de Japón se mostrara de nuevo optimista con la situación de la segunda economía mundial. Frente a la libra esterlina, el dólar también se revalorizó un 0,5%.