Por DOLORES AYERRA - Regresó el embate sojero a la plaza cambiaria. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas del sector agrario liquidaron entre el lunes 4 y el viernes 8 de abril más de u$s 718 millones. La cifra, que supera los u$s 500 millones de la semana anterior y le gana ampliamente a los u$s 300 millones de la otra, le pone un piso a las compras que ejerce a diario el Banco Central (BCRA), que hoy por hoy opera casi en soledad del otro lado del mostrador.
A partir de abril y hasta fines de junio comienza la época de venta fuerte de divisas de la cosecha gruesa (esto abarca además de soja, trigo y maíz). Éste es otro año en el que se estiman poderosos números de la campaña sojera: prevén entre 40 y 50 millones de toneladas. Es decir, sin ser estrictamente récord representa apenas 5 millones menos que los máximos históricos del 2010 y a los precios actuales de u$s 507 la tonelada (cierre de ayer en Chicago) incluso compensan esa caída. Semejante caudal que irá ingresando al mercado deberá ser absorbido por la entidad que dirige Mercedes Marcó del Pont para evitar que el tipo de cambio se deprima más de la cuenta. Ayer, por caso, la entidad monetaria se llevó cerca de u$s 100 millones y dejó casi sin alteración a la divisa en el circuito de los grandes jugadores, que cerró a $ 4,05. Ése es el piso que están pronosticando en las mesas financieras tendrá la intervención oficial. Arrancó el ingreso de dólares del agro y el Central deberá compensar una demanda por ahora ausente por parte de los importadores debido a los últimos controles, explicó un cambista. Los buenos volúmenes operativos son engañosos, la realidad marca una absoluta quietud de precios y un dólar que tiene todo para caer de precio, que abunda por una oferta de exportación que empieza a hacerse sentir con fuerza y que si no termina de desflecarse es solo acción del BCRA, señalaron en ZonaBancos. .
Si bien por un lado el escenario así planteado (sin presión sobre el dólar en la previa electoral) significa un alivio para el Gobierno, por otro, genera un estorbo. El BCRA lleva comprados más de u$s 3.000 millones en lo que va del año, y esto sin la liquidación del agro. Ahora se verá forzado a robustecer sus compras, con la consecuente emisión de pesos que la acción implica. La expansión monetaria por esta vía es uno de los factores principales de la espiral inflacionaria cerca de 25% anual. Y para combatir el efecto, la mesa oficial deberá endeudarse aún más (el stock de Letras y Notas ya supera los $ 47.500 millones).