Todo hace suponer que, para alivio del gobierno brasileño, el real mostrará en los próximos meses una curva con tendencia bajista. Los economistas del país vecino están pronosticando una caída del real de 6% para fin de año, que estaría apuntalada por una desaceleración en el incremento de los precios de las materias primas. De acuerdo con las estimaciones de unos 100 economistas que participaron en una encuesta del banco central de ese país, que se dio a conocer el 11 de abril pasado, el real se debilitará en promedio a 1,68 unidades por dólar para diciembre próximo, luego de alcanzar esta semana el nivel más alto en dos años y medio, de 1,5664 contra el dólar. El efecto reduciría el rendimiento de los bonos en moneda local y ayudaría al ministro de Hacienda, Guido Mantega, para contener la apreciación de 37% en dos años que arrojó el real. El aumento de los impuestos a los inversores extranjeros que aplicó el gobierno brasileño fracasó por el fuerte incremento que mostraron algunas materias primas, como la soja y el petróleo, que impulsaron las exportaciones anuales de Brasil a un récord de u$s 214.000 millones en marzo pasado. El aumento de las materias primas puede perder fuerza este año en la medida en que la Reserva Federal de los Estados Unidos se muestre más dispuesta a incrementar las tasas de interés de referencia, explicó Jankiel Santos, economista jefe de Espirito Santo Investment Bank. Para Vladimir Caramaschi, estratega jefe de Crédit Agricole Brasil, es evidente que en una perspectiva a mediano y largo plazo la moneda está sobrevaluada. Nadie piensa que vaya a ser Mantega el que lleve la paridad cambiaria a ese nivel. El mercado es escéptico respecto de cuánto puede hacer Mantega por contrarrestar la tendencia actual. La situación cambiará cuando cambie el contexto externo. |