Por JULIETA CAMANDONE - Quienes decidieron invertir en soja el año pasado se embarcaron en un buen negocio que resultó aún mejor, al menos para la amplia mayoría. En promedio, la renta que dejó la soja fue de 20% sobre el capital invertido, llegando a techos del 35%, según indicaron diversas fuentes consultadas por El Cronista. Con la soja, los que ganaron menos tuvieron una renta de 8% en dólares. En todos los casos, se trata de renta sobre campos alquilados.
En el otro extremo de las inversiones se encontraron los plazos fijos minoristas, que en promedio rindieron 0,3% en dólares en las colocaciones a 60 días. Aunque los plazos fijos en pesos promediaron el 10%, cifra que no alcanza para cubrir la inflación pero que representa un buen rendimiento en dólares, teniendo en cuenta que la moneda estadounidense se mantuvo casi estable.
Cuando se negociaron los arrendamientos de campos para sembrar soja el grano valía u$s 240 por tonelada, y ahora se está cosechando un poroto que vale u$s 320, explicó Ezequiel Martínez Bruera, CEO de Cuatro Caldenes. Los arrendamientos se negocian sobre quintales de soja, es decir que por el lado del precio, los inversores que hubiesen ganado ganaron mucho más, y los que hubiesen perdido cambiaron el resultado rojo por el negro en el balance.
Otro factor positivo fue la relación insumo producto. A la hora de comprar fertilizantes, agroquímicos, que acompañan el precio del petróleo, el precio del oro negro aún no se había disparado.
Según Guillermo Villagra, de la firma Open Agro, los resultados renuevan el interés de los inversores para la campaña de este año. Los buenos precios de los commodities hacen que el interés por participar se mantenga alto. Además, comparada con otras opciones, es una de las más atractivas. Los bancos pagan muy poca renta y las acciones tienen grandes fluctuaciones.
La mayor incertidumbre del año estuvo en el clima. Se trata de un año sumamente variable, en el que regiones tradicionales de la zona núcleo productiva del país no tuvieron lluvias significativas hasta bien entrado enero y rindieron menos, y regiones muy puntuales en Entre Ríos tuvieron rendimientos extremadamente bajos. Por el contrario, zonas del sudeste de Buenos Aires lograron rendimientos excepcionales.