Por Javier Blanco - Pese a que su precio vuelve a hundirse en todo el mundo (pues marcó un nuevo mínimo histórico frente al franco suizo, cedió otro 0,3% frente al euro y el 0,7% frente al real brasileño, entre otras monedas), el dólar pasó a ser la moneda de moda en las últimas horas en la plaza local, donde una oleada de compras lo hizo marcar nuevos máximos.
El billete cerró a $ 4,0670 para las operaciones mayoristas, con lo que acumula en ese segmento un aumento de dos centavos en tres jornadas, pese a que la plaza cambiaria está frente a lo que se conoce como la temporada alta, en alusión al pico de liquidaciones cerealeras, sector que viene incrementando en más del 40% interanual su abastecimiento de divisas al mercado local.
En la misma sintonía, el tipo vendedor minorista terminó ofreciéndose a $ 4,09 en las pizarras de bancos y agencias céntricas (un centavo más caro que en la jornada previa), para lo que los operadores definen como "operaciones con papeles", y escaló hasta los $ 4,20 su valor en las operaciones "en negro" o sin papeles, en un mercado paralelo cada vez más activo en el que, hasta anteayer, se lo ofrecía a $ 4,17.
El súbito despertar de la demanda incluso obligó al Banco Central (BCRA) a reducir al mínimo las intervenciones con las que busca administrar el valor del dólar para evitar variaciones bruscas cuando, durante la semana previa, compraba más de US$ 100 millones a diario sólo para evitar que el tipo de cambio bajara, y hasta lo obligó a ponerse del lado vendedor del mostrador en contratos de futuro, para tratar de evitar deslizamientos mayores. "Hizo ingentes esfuerzos por tranquilizar una plaza que registró ayer su mayor volumen de negocios en lo que va del año, con operaciones registradas por más de US$ 1000 millones, cuando el promedio transado en las últimas semanas iba de 600 a 700 millones de dólares y se hacía necesario que el propio BCRA comprara buena parte de lo que era ofrecido", comentó un operador.
Súbito cambio de tendenciaLos analistas no dudan: el cambio de tendencia del mercado lo accionó una vez más el Gobierno, al anunciar intempestivamente la decisión de ampliar su presencia en empresas en las que el Estado heredó participación accionaria tras estatizar las AFJP. Evalúan que podría lograr así más injerencia en las decisiones de negocio privadas, incluso en empresas (como las de servicios públicos) ya de por sí sometidas a férreas regulaciones.
Eso no hizo más que disparar la búsqueda de coberturas. Y es sabido que cuando los inversores y ahorristas desconfían, en la Argentina sólo el dólar o papeles teñidos de verde los tranquilizan, aunque en el mundo los grandes capitales lleven años huyendo de esa moneda.
"Al mercado no le gusta que el Gobierno se meta en las decisiones empresariales", sostuvo el agente bursátil Dionisio Corneille, al describir a la agencia Reuters el nuevo cuadro de situación, que incluyó un retroceso de la Bolsa (del 0,75% en promedio, pero que llegó al 3,4% entre las firmas potencialmente más afectadas por el avance oficial, como Banco Macro) y el traspaso de papeles en pesos a otros dolarizados entre los bonos de la deuda pública.

