Por Martin Kanenguiser - WASHINGTON.- El informe sobre el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que elaboró el Fondo Monetario Internacional (FMI) no será vinculante para el Gobierno, pero igualmente pasará en las próximas semanas por las manos del duro staff y de la conducción del cuestionado organismo multilateral. Así lo expresaron ayer fuentes oficiales a LA NACION, al aclarar que la visita que concluyó el lunes pasado no significa el fin de la "colaboración" del FMI con la Argentina para buscar un reemplazo al cuestionado índice de precios al consumidor (IPC). En el organismo detallaron que, como cualquier informe de asistencia técnica que se hace en un país, el trabajo de campo luego se analiza en la sede del organismo, que mañana comienza aquí su nueva asamblea de primavera. Por lo tanto, si bien el comunicado de la misión liderada por Carlos Medeiros en Buenos Aires indicaba que "el staff del FMI dejó un informe a las autoridades con recomendaciones específicas sobre el diseño y la metodología para desarrollar un nuevo IPC nacional", ayer se deslizó que aún faltan algunos capítulos para concluir esta novela. Sin agregar la hipótesis de que algún otro país que esté en el directorio del FMI pida, como pasó en otras ocasiones, explicaciones al staff sobre esta cuestión, el trámite en sí todavía debería discutirse entre los ejecutivos del organismo multilateral. Cabe recordar que el informe surgió tras el pedido de sanciones de algunos países en 2010 a la Argentina por no mostrar "estadísticas confiables" a otros miembros del FMI. Buena sintonía En el Gobierno no hay ningún trauma por estos pasos pendientes, según las fuentes consultadas ayer, en el primer día de estadía del ministro Amado Boudou en esta ciudad. Luego del encuentro del G-24 (países en desarrollo), donde el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, participó activamente en la redacción de un documento, Boudou y su equipo se focalizaron en la agenda del G-20, que comenzó anoche con una cena, y en las charlas informales con acreedores del Club de París que puedan desarrollar. Los miembros del equipo económico estaban conformes por la buena sintonía lograda con el embajador ante las Naciones Unidas, Jorge Argüello, quien también defendió la postura nacional en el G-24. El embajador pidió que el FMI no se arrogue la potestad de "apropiarse" de decisiones económicas globales que deberían ser debatidas en forma horizontal en la ONU. Mientras tanto, Boudou compartió la cena con los principales ejecutivos del FMI y con su par francés, Christine Lagarde, que actualmente preside el G-20. Allí, el Fondo volvió a advertir que la crisis global está lejos de ser superada y luego comenzó el debate, que se extenderá hasta esta tarde, sobre tres cuestiones clave: la regulación de las materias primas, la flexibilización de los mecanismos de crédito del FMI y la reforma del sistema monetario internacional, tema "fetiche" para Francia. En el primero caso, la Argentina rechazó los controles internacionales; en el segundo, defendió la necesidad de que los créditos no tengan condicionalidades, y en el último se mostró orgullosa del rol que cumplieron las reservas como seguro para amortiguar los efectos de la crisis global. Sin precisiones En cuanto al Club de París, las fuentes no quisieron precisar si se repetirá ante los acreedores la idea de ofrecer un pago base de seis años, que podría reducirse o extenderse según el ritmo de crecimiento económico del país, como indicó Boudou. La idea replicaría el modelo del canje de la deuda con los bonistas de 2005, que los acreedores oficiales a priori parecen rechazar, sobre todo porque quieren cobrar en un plazo corto si en la negociación no participa el FMI. Hoy se sumarán a la comitiva argentina el viceministro, Roberto Feletti, y la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, tras sendas disertaciones en Chile y en Nueva York, para acoplarse al acalorado debate sobre el futuro de la economía global. |