La plaza financiera local mostró ayer que, como se presumía, no sería inmune al "efecto Anses". Quedó claro, así, que la decisión del Gobierno de incrementar su injerencia en las empresas en que heredó participación tras la estatización de las AFJP modificó el comportamiento de los inversores, que, tras haber vivido un romance pasajero con las alternativas más rentables para apostar al peso (que tenían atractivo extra por sus precios rezagados ante el anterior capítulo del traspaso de monedas en favor de las extranjeras) vuelven a preferir resguardarse en dólares o activos dolarizados. Ayer, el índice Merval de la Bolsa porteña cayó el 0,75%, por lo que perforó, finalmente, el nivel de los 3400 puntos (cerró en 3381,6), afectado también por las preocupaciones que trajeron algunos datos que ponen en duda la fortaleza de la recuperación en EE.UU. (subieron los pedidos de subsidios por desempleo). Pero, si se mira más en detalle, el "efecto Anses" hizo lo suyo. Cayeron más fuerte las empresas potencialmente más afectadas por el avance oficial como Banco Macro (-3,4%) y Edenor (-3,1%). Pero resistió Tenaris ( 0,1%), la más dolarizada de los acciones locales. En igual sintonía, entre los bonos cayeron casi todos los nominados en pesos (1,1% el Discount; 0,5% el Bogar), pero subieron el Bonar VII (0,2%) y el Boden 2013 (0,5%) , ambos emitidos en dólares. - 0,45%
Subió el cupón en pesos, que cerró a 17,75 por 100, favorecido por compras financiadas con ventas de otros bonos en pesos.
Javier Blanco
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