Un nuevo récord en el déficit por cuenta corriente echó por tierra los avances que el dólar había logrado a primera hora, que servía de prolongación al recorrido alcista que inició ayer en Nueva York, después de que el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Michael Moskow, asegurara que la FED debería subir los tipos de interés para combatir las presiones inflacionistas. En las primeras horas de negocio en las principales plazas europeas, el dólar llegó a situarse por debajo de la cota de 1,20 unidades por dólar. Aún resonaban en los oídos de los inversores las palabras de Moskow, que venían a sumarse a las pronunciadas anteriormente por Alfred Broaddus, presidente de la Reserva Federal de Richmond, precisamente en el día en que el Banco de Suiza elevaba por sorpresa el precio oficial del dinero en el país helvético.
En las últimas horas habían vuelto a surgir las dudas sobre la política que seguirá la FED a poco más de 10 días para la reunión que mantendrá el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, donde podría determinarse una subida de los tipos de interés en EEUU.
La tendencia alcista del dólar se vio interrumpida, no obstante, por la publicación de uno de los pocos datos macroeconómicos de referencia con los que contaba la sesión: la balanza por cuenta corriente de EEUU. La cifra fue más elevada de lo que indicaban las previsiones y volvió a establecer un récord, como hace unos días sucedió con el déficit comercial.
Los expertos aseguran que para financiar este déficit tendrán que convertirse más dólares en otras divisas, lo que actúa en detrimento del comportamiento del billete verde. El euro aprovechó la situación para escalar posiciones y situarse por encima de 1,21 dólares, en torno a sus máximos intradía, cerca del cierre de la sesión en las principales plazas europeas.
El yen volvió a revalorizarse frente al dólar, con el que alcanzó sus máximos de las últimas seis semanas. Continúa el optimismo sobre la trayectoria de la economía japonesa y, además, también las compras sobre los bonos nipones.