Sabedor de que todo deslizamiento alcista del dólar en la plaza local, cuando se hace persistente, no hace más que estimular su demanda hasta llegar a hacer muchas veces una especie de precalentamiento para una corrida, el Banco Central (BCRA) jugó fuerte ayer para tratar de torcer el rumbo que tomó desde hace varios días el mercado cambiario local. En plena "temporada alta" (el período en que la oferta de dólares es mayor por las fuertes liquidaciones del campo) tuvo que vender casi US$ 90 millones para convencer a los operadores de que no permitirá desbordes en la tendencia alcista con que se opera un billete que, por cotizar ya por estos días a los precios que el mercado esperaba para dentro de 3 o 6 meses, no hizo más que despertar a una demanda que se encontraba adormecida. De esta forma, logró contener las cotizaciones en el segmento formal de operaciones (el billete se mantuvo a $ 4,11 para la venta al público en casas de cambio y bancos del microcentro porteño y bajó de $ 4,0850 a 4,08 para los negocios mayoristas), pero no pudo detener la escalada que ensaya cada vez más convencido para las operaciones en negro, que se pactaron a un nuevo valor récord de $ 4,3250. Los analistas advierten que cuando la brecha de precios existente entre uno y otro mercado supera el 5% comienza a volverse riesgosa, ya que el resto de los actores económicos tiende a tomar el precio mayor como espejo de la real paridad entre el peso y dólar. A los precios de ayer, ya supera el 6 por ciento. A su vez, el divorcio de precios tiende a funcionar como un estímulo a la aparición de un mercado cambiario paralelo, cuestión en la que el país acumula larga bibliografía. "Es indudable que la devaluación del peso es un movimiento sorpresivo, teniendo en cuenta que se están transitando las primeras semanas de liquidación fuerte de los dólares provenientes del sector agropecuario, coincidentes con el período de acumulación más intensa de reservas internacionales, lo que cambia las perspectivas", consideró un reciente informe de la consultora Quantum Finanzas. Jornada movida "Pese a que el paro bancario hacía presagiar una jornada de escaso movimiento, las operaciones tuvieron el ritmo habitual, lo que demuestra que algunas cosas han cambiado", juzgó el analista Carlos Risso, al describir una rueda cambiante en la que el BCRA desarrolló una intensa actividad. "La ronda comenzó con el dólar mayorista subiendo una milésima y colocándose a 4,086 pesos. Allí irrumpió el BCRA y barrió sorpresivamente con todas las posturas compradoras que se encontraban en niveles de 4,085 a 4,081 pesos", describió otro operador, hasta lograr el precio de $ 4,08 de cierre. Pero su acción para disciplinar el mercado fue gradual. Antes de lanzarse a vender reservas en el mercado físico, intentó persuadir a los operadores con la venta de futuros posicionándose en todas las posturas hasta abril de 2012 y regulando progresivamente al alza los precios que ofrecía. Como con ello no bastaba, se decidió a vender dólares. Donde el brazo del BCRA no llega, el dólar (moneda que se sigue devaluando en todo el mundo, por ejemplo, ayudando a impulsar al euro, que aquí ganó otros 4 centavos al cerrar a $ 6,08) siguió inmutable su camino alcista. |