Tras una apertura alcista, siguiendo a los mercados del exterior, la plaza local volvió a sumergirse ayer en sus problemas en una jornada en la que los inversores minoristas comprobaron que podían pasar a ser "rehenes" de la puja abierta entre el Gobierno y Siderar. Esa pelea, que en su comienzo los alegró por haber provocado que la compañía se mostrara dispuesta a distribuir un dividendo más atractivo que el originalmente anunciado, luego los dejó al borde de un ataque de nervios. Ocurre que el pago de $ 4,35 por acción, previsto para este viernes, no sólo quedó en veremos (pese a que la empresa lo ratificó tras obtener una aclaratoria judicial) sino que también la acción quedó suspendida, con lo que no hay marco para operarla y, en los hechos, las resoluciones adoptadas por la CNV y la propia Bolsa porteña crearon el marco para crear una especie de "corralito bursátil". Todo fue en el marco de una rueda caracterizada por un muy bajo volumen de operaciones con acciones y bonos locales, dato que deja a la vista el grado de cautela con que pasaron a moverse los inversores que, a las noticias que habitualmente afectan este tipo de operatoria, agregaron en los últimos tiempos cierta inquietud por el renacer local del dólar. En materia de precios, el día dejó el 0,33% abajo al Merval y mayoría de bajas entre los bonos de la deuda pública. 0,47% Subían las acciones de Siderar hasta que interrumpieron su negociación por decisión de la Bolsa y la Comisión Nacional de Valores. Javier Blanco
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