El Gobierno respiró anoche con alivio: tuvo que ceder en el texto final del proyecto ante la oposición, pero se garantizó la votación de la nueva ley contra lavado de dinero. Aleja así el fantasma de una sanción contra la Argentina en la próxima reunión del Grupo de Acción Financiera Internacional en París, donde se analizarán nuevamente las advertencias que se le hicieron al país por la deficiencia en sus controles a las operaciones sospechadas de lavado. De todas formas, la votación de ayer no termina de alejar ese fantasma: el GAFI también cuestiona que la Justicia sólo haya condenado a un lavador de dinero en la historia reciente del país.
Ayer, Diputados aprobó el proyecto que tipifica el lavado de dinero como delito autónomo después de dos horas de debates por 181 votos afirmativos, ninguno negativo y 7 abstenciones. Ahora la norma pasará al Senado.
La nueva ley contra lavado de dinero fue pedida por Cristina de Kirchner en su discurso de apertura del período ordinario de sesiones este año, acusando al mismo tiempo al Congreso por la demora en esa norma. En realidad, el kirchnerismo nunca hizo demasiados movimientos para aprobar el proyecto. De hecho, una comisión de la oposición había trabajado durante todo el verano para lograr un texto unificado sabiendo la intimación que el GAFI le había hecho al país.
Ayer por la mañana no existía aún un texto unificado y tanto la oposición como el kirchnerismo no contaban con el número para garantizarse el quórum. Se convocó entonces a una reunión de bloques. A las 12 Federico Pinedo, Alfonso Prat Gay, Ricardo Gil Lavedra, Gustavo Ferrari y Oscar Albrieu por el oficialismo comenzaron a tejer un acuerdo.
Los asesores de los bloques luego trabajaron hasta las 17, cuando se llegó a un texto común después que el Gobierno, curiosamente, se bajara de algunas de sus exigencias.
Así se mantuvo el pedido inicial de incluir en el Código Penal el lavado de dinero como delito autónomo y se lo incluyó en un capítulo de delitos contra el orden económico financiero.
Pero el Gobierno cedió y la UIF no tendrá facultad para querellar en las causas por lavado. Bajo ese marco, unas horas después, el recinto lo aprobó sin rechazos. |