Los activos locales de mayor negociación no pudieron escapar ayer al generalizado ajuste que afectó a las plazas emergentes y, en especial, al mercado brasileño, lo que comienza a preocupar a los inversores locales. Todo sucedió al cabo de una jornada signada por los malos datos conocidos sobre la economía de EE.UU., que en abril generó menos puestos de trabajo en el sector privado que los esperados (179.000 vs. 198.000) en un contexto en el que la actividad de servicios se desaceleró a su menor nivel desde agosto de 2010, números que hicieron tropezar a Wall Street y a todas las plazas europeas. Pero el cimbronazo se hizo más fuerte en la región con rojos que se repiten y profundizan al ritmo de la tendencia bajista que, desde hace días, afecta a las commodities. Ayer las pérdidas promediaron el 1% (el Merval cayó 0,7% tras beneficiarse del efecto YPF) mientras la tasa de riesgo de los países de la región subió de 2 a 4 por ciento. Pero el mayor golpe se lo lleva el Bovespa, que ayer cayó a su menor nivel en 10 meses, afectado en parte por la sorpresiva debilidad que en las últimas 48 horas mostró el real (ver esta página). Aquí la generalizada ola de ventas incrementó el volumen de negocios con acciones en una rueda en que tropezó fuerte (-4,6%) la filial de Petrobras y en la que agudizó la tendencia a dolarización en los negocios con bonos públicos. 0,2% Subieron en promedio los bonos en dólares más negociados en la plaza local por las compras de quienes le escapan al peso. Javier Blanco
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