MATÍAS BARBERÍA - A casi diez años del default de 2001, los inversores que apuestan por bonos argentinos en dólares parecen haber abandonado toda preferencia por la protección de los tribunales neoyorquinos y se juegan a obtener un rendimiento un poco mayor sometiéndose a las leyes locales. Curiosamente, la elección no responde a una mayor confianza de los compradores en el sistema judicial argentino, sino en una pérdida de fe en los estadounidenses. La cesasión de pagos igualó a las cortes de los dos extremos del continente americano: en ninguno de los dos países los tenedores de bonos argentinos obtuvieron un fallo siquiera mínimamente favorable. Por lo tanto, no hay motivos para ser cuidadoso. Los inversores exigen un rendimiento extra de apenas ocho puntos básicos, o 0,08 puntos porcentuales, para comprar Boden en dólares con vencimiento en 2015, en lugar de títulos cubiertos por los tribunales de EE.UU. y con vencimiento en 2017. La diferencia se redujo a la más pequeña que alguna vez se haya registrado durante la semana pasada y los rendimientos de los Boden han caído 108 puntos básicos desde principios de marzo, al 8,46%. Tradicionalmente, y en tiempos de mayor aversión al riesgo y menor liquidez, esto funciona exactamente al revés. Los inversores suelen reclamar un premio mucho mayor por someterse a los tribunales argentinos, ya que lo consideran un factor de riesgo más. Sin embargo, los magros resultados obtenidos por las demandas contra la Argentina en Nueva York están dando por tierra con este diferencial. No tiene sentido financiero ni económico pasar a bonos más largos regidos por los tribunales norteamericanos, comentó ayer a Bloomberg Henry Stipp, del fondo londinense Threadneedle Asset Management, especializado en renta fija. La diferencia entre bonos bajo legislación externa y nacional se empezó a desdibujar luego del default, coincidió Sabrina Corujo, de la consultora Portfolio Personal. El default les pegó a todos por igual, así que no se justifica aceptar un rendimiento menor a cambio de la protección de la Ley de Nueva York, agregó. Según Rubén Pasquali, operador de Mayoral Bursátil, la elección por uno u otro ni siquiera tiene sentido. En un contexto en que muchos vuelven a los bonos del Tesoro en medio de la fuerte corrección que sufren los commoditties, los títulos argentinos en dólares son una excelente opción para tomar más riesgo, argumentó. Así, el más barato siempre es el mejor sea ley Argentina o de Nueva York, concluyó.
Las razones El estímulo para optar por bonos regidos por la ley argentina existe, pero además hay otros motivos para preferirlos. En primer lugar, son parte de un incremento de la demanda por títulos de países emergentes que los impulsa a todos por igual, independientemente de las legislaciones por las que se rijan. Pero por otro lado, en un año signado por la incertidumbre electoral, los inversores prefieren opciones con las que poder hacerse de los dólares rápido, y título como el cupón PBI están tan demandados que se venden de inmediato. Entre los principales motivos para elegir esos títulos está su liquidez, no hay tantas opciones tan líquidas ni en los mismos plazos regidos por la ley norteamericana, señaló Sabrina Corujo. |