Por Hernán de Goñi - Aunque en la Argentina no hay demasiada vocación por vincular el destino de la economía local al rumbo de los acontecimientos internacionales (tradición que fundamenta la fenomenal injerencia del Estado en la vida de las personas, que con un simple decreto puede alterar innumerables reglas de juego), lo cierto es que hay varios frentes globales que hoy atraen la atención de los inversores. Algunos por ahora solo son fuente de incertidumbre, como ser el impacto en el escenario global que causará en el corto y mediano plazo la muerte de Osama bin Laden. Otros prendieron luces de alarma inquietantes, como la crisis de los países árabes y su capacidad para cercena el abastecimiento petrolero a las grandes potencias. Sin embargo, detrás de los picos informativos lo que sobrevive no son grandes giros sino un manto de incertidumbre que achica las expectativas de una recuperación de la economía mundial a un ritmo alentador que el actual. Los mercados padecieron en la víspera los flojos pronósticos que hoy entrega EE.UU. Los grandes países emergentes también están desacelerando su marcha por la inflación. El contexto obliga a no desatender el radar internacional. La Argentina no depende solo del resultado de las elecciones. |