Por ELIZABETH PEGER - La pretensión de la presidenta Cristina Fernández de asegurar un marco sin conflictos para las negociaciones salariales entre gremios y empresas se complica día tras día. Así, luego de los piquetes del propio gremio de Hugo Moyano que afectaron durante una semana el abastecimiento de combustibles, la situación se tensó ayer en la paritaria de la industria de la alimentación, donde los trabajadores iniciaron un plan de lucha con paros por turnos de producción y el bloqueo de los accesos a diversas plantas ante la falta de avances en la negociación por el incremento salarial del sector.
Frente a la multiplicación de las protestas, que afectaron la actividad de las principales fábricas del grupo Arcor, Georgalos y Fargo, y otras plantas ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, Santa Fe y Tucumán, las empresas agrupadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) reclamaron la urgente intervención del Ministerio de Trabajo y el dictado de la conciliación obligatoria para evitar que se profundice el conflicto, y advirtieron sobre la posibilidad de que se registran faltantes de algunos productos como consecuencia de las medidas de fuerza. Están llevando adelante medidas de acción directa, bloqueando los accesos a las plantas de medianas y grandes empresas y anuncian paros por tiempo indeterminado, todas prácticas ilegales porque el gremio ni siquiera ha recurrido a la conciliación, denunció ante este diario el titular de la Copal, Daniel Funes de Rioja.
El conflicto se profundizó ayer tras el fracaso de la negociación que la federación gremial y las empresas mantuvieron el último jueves. Se decidió avanzar con las medidas porque no hay respuestas concretas para atender el reclamo de los trabajadores, explicaron desde la conducción sindical.
Durante las negociaciones paritarias el gremio pidió elevar de $ 3.000 a $ 4.000 el sueldo básico del sector, mientras las empresas contraofertaron con una propuesta de una suba de 24% en tres tramos. Lo que el gremio reclama es absolutamente inviable, no podemos ni hablar de semejantes guarismos, consideró Funes de Rioja, para quien el reclamo gremial representa un incremento de 40%.
El directivo empresario insistió en que la actitud del sindicato soslaya todo cauce de respeto que debe tener una negociación salarial y se mostró expectante en los efectos del compromiso que asumió Cristina la semana pasada ante la conducción de la UIA, en el sentido de asegurar que los gremios cumplan con los términos de la conciliación.
Sin embargo, voceros sindicales ratificaron anoche que continuarán con las medidas de fuerza hasta obtener una propuesta concreta que atienda su reclamo salarial. Justamente para hoy fue convocada una nueva reunión entre las partes, aunque tanto dirigentes gremiales como empresarios admitieron cierto pesimismo para llegar a un entendimiento.
Las diferencias son todavía muy importantes para poder cerrar algún tipo de acuerdo, señalaron en el gremio.