Por Hernán de Goñi - En el mercado financiero persisten dudas sobre cuál es el rumbo que tomará Estados Unidos una vez que concluya el programa de expansión monetaria que puso en marcha la Reserva Federal. Hay muchos analistas que dan por descontado que el 30 de junio termina el estímulo, pero que todavía no hay que esperar una suba de tasas.
Sin embargo, varios indicadores del primer trimestre muestran una debilidad no esperada. El PBI tuvo una mejora de apenas 1,8%, contra pronósticos muy superiores. Si bien la industria está más animada, la recuperación del empleo todavía es muy lenta y los consumidores aún se mueven con moderación.
Hay analistas que ya advierten que si en los próximos 45 días el escenario no repunta, la Fed sostendrá un tiempo más su actual política, lo cual tiene un impacto positivo para la Argentina. La liquidez hace que el dólar pierda valor y suba el precio de las materias primas, un factor que impacta fuerte tanto en el nivel de actividad como en la caja del sector público. Si Brasil resiste el ingreso de capitales sin devaluar el real, también estará sosteniendo al motor que anima a la industria doméstica.
Más allá de las expectativas que abre una elección presidencial, predecir el rumbo del viento de cola hoy es más importante que discutir quien puede ser ministro de Economía en 2012.