Los mercados repitieron ayer, aunque de manera más acotada, la reacción mostrada la semana anterior, cuando la cotización del dólar se fortaleció al extenderse las dudas sobre la fortaleza de la recuperación de la economía en los países centrales y mientras el BCE le quitó brillo al euro, al no mencionar la posibilidad de nuevos ajustes alcistas en la tasas de referencia. El saldo repetido fue otra fuerte baja en las commodities (llegó al 8% en la plata, fue del 5% promedio en el petróleo, el maíz y el trigo, y de entre 1 y 0,5% en el oro y la soja); una nueva devaluación de las monedas emergentes; un renovado ajuste en la bolsas (Merval, -1,1%) y una aceleración en la ola de traspasos a bonos estadounidenses que impulsó sus precios y comprimió sus tasas. El rendimiento a 10 años cayó de 3,22 a 3,16% anual y quedó a una milésima del mínimo de 3,15% de la semana previa. Este contexto no hace más que reforzar la predilección por dolarizarse que, desde hace varias semanas, exhiben los inversores locales. Ayer, mientras los bonos en pesos (en especial los emitidos con CER) siguieron sin encontrar piso (cayeron 2% tanto el Par como el Discount), los emitidos en dólares y de menor duración subieron 0,5%, como el Boden 12. Tampoco dejó de perder terreno el euro. Anoche, en el exterior, perforó el nivel de US$ 1,42, mientras aquí cedió a $ 5,94, y perdió 22 centavos en 5 días. 8,4% Se desplomó ayer la onza de plata, que había perdido casi un quinto de su valor la semana pasada para rebotar 19% hasta anteayer. Javier Blanco
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