La aversión al riesgo, que a nivel global está redirigiendo las inversiones fuera de los mercados emergentes en busca de refugio, está haciendo por Brasil lo que las regulaciones no lograron. El real cayó 4,44% en las últimas tres semanas, su racha descendente más larga de los últimos 15 meses. El fortalecimiento del dólar y la caída de los precios de las materias consiguieron ponerle un tope al super real, que tantos dolores de cabeza le ha dado a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. Ante los problemas de competitividad que le generó a Brasil el aumento de su moneda por el masivo flujo de inversiones que recibió luego de la crisis financiera internacional de 2009, el gigante sudamericano decidió imponer una tasa al ingreso de capitales. Sin embargo, el real siguió su carrera ascendente, al menos hasta este aparente cambio de tendencia. El real cerró a 1,6362 por dólar en la tarde del viernes pasado, luego de caer un uno por ciento en la jornada. La caída en el precio de las materias primas y una caída en la renta variable mundial, redujo el atractivo de las monedas de los países en desarrollo, dijo a Bloomberg Win Thin, de Brown Brothers Harriman & Co. En estos momentos las monedas de los mercados emergentes no son tan volátiles como las commodities, pero seguramente son rehenes de los cambios de humor que estamos viendo. La ganancia del dólar también está hiriendo al real, agregó. Sin embargo, la moneda brasileña sigue en terreno positivo en lo que va de 2011. Ganó 1,53% frente al dólar desde enero, por lo que la tarea de volver a un real competitivo está lejos de ser lograda por parte de Dilma. Sin duda lo que por un lado es una mala noticia, a Brasil le da un poco de aire, pero todavía está lejos de cambiar de tendencia, comentó Alejandro Bianchi de Invertir Online. |