| Pese a que el desempleo disminuyó en los últimos años, sigue siendo elevado para los jóvenes de entre 14 y 24 años, con tasas que llegan al 21,9%. Así surge de un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea que detalla que, mientras que la desocupación afectó en 2010 al 7,4% de la población total, para las personas de entre 18 a 24 años fue del 19,4%, y para quienes tienen entre 14 y 17 años, llegó a 21,9%, más del doble que la tasa general de la población.
Si bien entre 2003 y 2004 disminuyó el número de jóvenes fuera del mercado laboral y que tampoco estudian de 846.000 a 822.000, luego aumentó drásticamente y llegó a los 993.000 en 2010. Similar es la situación cuando se compara cómo afecta la pobreza a los distintos grupos etarios: en el segundo semestre de 2010 afectó a un 37,7% en la población de entre 14 a 17 años, y a un 24,7% en la de 25 a 29 años, comparados con el 22,1% de la tasa general.
A continuación, los principales puntos del informe del IERAL:
Ya se habla de una «generación perdida», consignando a los jóvenes desanimados que, luego de una larga y frustrada búsqueda de empleo, deciden excluirse del mercado laboral. Además, como dicho grupo constituye aproximadamente el 30% de la población en edad económicamente activa, el hecho de que esta alta proporción quede al margen del mercado laboral produce un daño profundo sobre la eficiencia productiva de la economía.
Mientras que en 2003 la tasa de participación de los jóvenes en el mercado laboral ascendía al 44%, en 2010 esta tasa cayó al 37,3%.
En todo el mundo, la tasa de desempleo de los jóvenes no sólo supera la tasa general, sino que se encuentra en franco incremento. Ésta pasó del 11,9% en 2007 al 13% en 2009, y la OIT estimó que llegaría al 13,1% a fines de 2010 (aunque se espera que descienda al 12,7% en 2011, manteniéndose por encima de la de los adultos en general).
El importante rol de los jóvenes, de evitar la reproducción intergeneracional de la pobreza, puede impulsarse con adecuadas herramientas que brinden una formación y una inserción laboral de calidad.
El momento histórico de la Argentina en términos de la transición demográfica hace que sea la ocasión indicada de revisión de las instituciones educativas y laborales. Esto es así dado que debe aprovecharse el «bono demográfico» de la transición desde una población joven hacia una población envejecida.
No sólo se observa que los jóvenes son el grupo que mayores dificultades tiene para conseguir empleo (su tasa de desempleo más que duplica aquella general de la economía), sino que además éstos son proclives a experimentar una «pérdida de la cultura del trabajo», ya que se desalientan y dejan de buscar trabajo, pasando a la inactividad.
Considerando el total de 7,6 millones de jóvenes relevados en 2010, menos de la mitad se encontraba estudiando sin rezago escolar (41,4%). Esto es preocupante debido a lo importante que resulta finalizar el secundario en tiempo y forma para poder acceder a un empleo de calidad. A esto se suma un 7% que además trabajan y un 21% que sólo trabaja. |
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