Por Alberto Armendáriz - RIO DE JANEIRO.- Desde una posición de firmeza, el gobierno de Brasil desestimó ayer cualquier exigencia de la Argentina a sentarse a negociar sobre las recientes trabas comerciales impuestas por ambos países (que incluyó de parte del gobierno argentino el reclamo de levantar las restricciones para comenzar a dialogar) y resaltó que los roces generados no han producido un cisma entre los dos principales socios del Mercosur.
"Tenemos relaciones extremadamente amistosas con la Argentina. No hay ningún motivo para creer que va a haber una ruptura ni una guerra comercial", destacó el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel , al comentar en Brasilia los problemas que ha acarreado la ampliación de licencias no automáticas de importación a ambos lados de la frontera.
El funcionario aprovechó para reiterar que la nueva regulación para controlar las importaciones no fue pensada como una represalia contra la Argentina, porque también afecta a otros países que exportan autos a Brasil, como México y Corea del Sur. Pero, al mismo tiempo, reconoció que ha sido muy bueno que la aplicación de estas medidas haya servido para sentarse a negociar sobre las trabas comerciales en general.
Una escaladaEn las últimas semanas, Brasil se viene quejando de que las autoridades argentinas se toman más de 60 días -plazo límite establecido por la Organización Mundial del Comercio- para autorizar el ingreso en el mercado argentino de productos brasileños que, desde febrero, quedaron dentro del sistema de licencias no automáticas.
Y la semana pasada, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff decidió incluir en el mismo sistema la importación de automóviles, principal rubro de las exportaciones argentinas a Brasil.
De inmediato, la ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, reaccionó y en un cruce de correspondencias y llamadas exhortó a Brasil a cancelar la medida.
Pimentel la invitó a discutir el tema en una reunión en Brasilia en los próximos días, pero la ministra le retrucó proponiendo la fronteriza Foz do Iguazú como escenario, si Brasil estuviera dispuesto a suspender la nueva norma, que ha dejado parados en la frontera camiones con miles de autos.
"No se pueden aceptar o formular precondiciones para la conversación; ni de parte de la Argentina ni de nuestra parte", aclaró ayer el ministro Pimentel a la prensa en Brasilia. "Entendí que había un pedido. Y necesitamos entender que la ministra debe estar sufriendo una fuerte presión de la industria argentina", agregó, sardónico. Luego insistió en que la medida no había sido específicamente diseñada contra la Argentina, pero no pudo evitar reconocer como positivo que haya servido para abrir una línea de negociación entre ambos países sobre las trabas comerciales.
"La medida no es contra ningún país; es para proteger nuestra industria. La Argentina se siente más afectada por cuenta de la frontera seca", resaltó el ministro, para quien la impasse se puede resolver con una "buena conversación" cara a cara.
Cuestionado sobre qué respuesta daría a Giorgi acerca de la fecha y el lugar del encuentro bilateral, indicó que ese punto se sigue negociando. "Vamos a elegir el lugar. Puede ser en Foz; en esta época del año las Cataratas están llenas", se permitió bromear al término de la reunión que mantuvo con su par chino, Chen Deming, para acordar la creación de un grupo técnico para intensificar los intercambios comerciales entre Brasil y China en los próximos años.

