Por Martín Dinatale - La excusa fue un seminario que organizó el Ministerio de Trabajo con el pomposo título "Hacia una alianza estratégica para la promoción de la responsabilidad social en la Argentina". Pero el plato fuerte de la reunión que el ministro Carlos Tomada mantuvo anteayer con un grupo de embajadores y empresarios extranjeros fue la catarsis y las duras quejas que se escucharon por las licencias no automáticas que impuso el Gobierno a las importaciones y que afectan al comercio exterior. Tanto embajadores como empresarios coincidieron en señalar a Tomada que la Argentina está actuando "sin reglas de juego claras" y que las trabas a las importaciones rompen con la armonía de las relaciones comerciales. Así lo confirmaron a LA NACION por lo menos dos embajadores que estuvieron en la reunión. Según estas mismas fuentes, al término del seminario hubo una charla reservada con el ministro de Trabajo, en la que los extranjeros plantearon sus quejas. Tomada habría expresado que las licencias no automáticas son "medidas transitorias necesarias" para proteger el modelo de industria nacional que lidera la presidenta Cristina Kirchner. No obstante, el jefe de la cartera laboral se habría comprometido a trasladar las quejas a la Presidenta, más allá de defender las medidas. Los que estuvieron en la reunión realizada en el Palacio San Martín aseguran que no hubo clima de tensión, pero todos coinciden en que al ministro de Trabajo se lo vio incómodo porque no esperaba estos reclamos. Ocurre que en general estas quejas se canalizan por la Cancillería o por el Ministerio de Industria. Sin embargo, los voceros de Tomada negaron a LA NACION que se haya hablado del tema de licencias no automáticas y trabas a las importaciones en el encuentro. "Fue una reunión cordial y sólo se evaluó el rol de los empresarios en las políticas de responsabilidad social", se limitaron a decir en el Ministerio de Trabajo. Sin dudas, la reunión que mostró Tomada no pareció ser la misma que vieron muchos embajadores y empresarios. Incluso un diplomático admitió que las quejas fueron todas del mismo tenor y peso: "Se planteó cierto agotamiento y malestar de los empresarios por el cambio de reglas de juego permanente en la Argentina", añadió el embajador. Hubo quienes se animaron a plantear al ministro que esta situación no favorece en nada el clima necesario para atraer inversiones extranjeras. En el encuentro estuvieron diplomáticos europeos, de los Estados Unidos y Canadá. Pero a la vez hubo representantes de las cámaras empresarias de España, Alemania, Suecia, Noruega y Canadá. Responsabilidad social Según el comunicado que luego emitió el Ministerio de Trabajo, tanto empresarios como embajadores comprometieron su apoyo para impulsar "la responsabilidad social empresaria para la promoción del trabajo decente". Ante el auditorio, Tomada dijo: "El apoyo de las cámaras de empresas extranjeras en la Argentina fue conformando un entramado y una sinergia público-privada que es lo que queremos resaltar". La idea del Gobierno es que "se potencien las contribuciones de las empresas multinacionales a la innovación, la competitividad, el crecimiento sostenible y la indispensable y exitosa colaboración entre Estado, sector privado y sociedad civil para llevar adelante la responsabilidad social empresaria", según el comunicado. Obviamente, el informe oficial no menciona las quejas. |