Por MATÍAS BARBERÍA - De la mano del comercio y el boom de consumo en un contexto inflacionario, la actividad financiera se ha transformado en la más dinámica de la economía, desplazando al agro y la industria, que crecen a un nivel más modesto. A fuerza de planes de cuotas y promociones, las bancos han sabido ubicarse a la cabeza de lo que analistas llaman un nuevo modelo de crecimiento. El fenómeno, propio de un estancamiento del impulso de los que supieron ser los principales motores de la economía en los primeros años de la era kirchnerista, genera dudas entre los analistas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico. Mucho crédito, mucho consumo y poco ahorro, si bien no forman una burbuja, tienen características burbujeantes, señaló Fausto Spotorno, economista del Estudio Orlando J. Ferreres y Asociados. Profundizar esta línea sería coquetear con la posibilidad de que la inflación afecte al crecimiento, agregó. Según el índice General de Actividad de abril de la misma consultora (IGA-OJF), la intermediación financiera creció un 11,1% interanual en abril pasado, y un 10,9% en los primeros cuatro meses del año, en comparación con el mismo período del año anterior. El ritmo de avance de la actividad está muy por encima del promedio de la economía en general, que creció 7,2% en el primer cuatrimestre del año. Es el cuarto mes consecutivo en el que la actividad financiera encabeza el IGA-OJF. Sólo el comercio creció a igual nivel en ese período, ya que está impulsado por la misma lógica. El agro, motor de la economía durante buena parte de los últimos 8 años, creció sólo el 2,2% interanual en el mismo plazo, más que nada por la alta base de comparación que supone el año 2010 y su récord de cosecha. Detrás de este proceso en el que el consumo financiado pica en punta están la escalada inflacionario y la falta de estímulos para el ahorro. En épocas de alza acelerada de precios, y tasas de interés por debajo de la tasa de inflación, las familias optan por deshacerse de su dinero -que pierde valor con cada día que pasa- y hacerse con bienes de consumo. Lo que se ve es un crecimiento del consumo muy grande en bienes durables, como autos y electrodomésticos, bajo la lógica de adelanto de consumos en contexto inflacionario, sostuvo Spotorno. Eso da como resultado un tándem entre comercio y actividad financiera, pone a esos dos sectores a liderar el crecimiento, agregó. Un informe del IAE Business School coincidió en resaltar el rol del consumo creciendo al 4,8% en un boom impulsado por las tasas reales negativas, el creciente atraso del dólar y la política de transferencias del gobierno central que eleva los ingresos de los grupos con menor propensión marginal a ahorrar, será la columna vertebral de la expansión económica de este año. En el instituto conducido por el economista Juan José Llach ya se habla de otro modelo económico, basado en pilares distintos a los que sostuvieron los primeros años de crecimiento kirchnerista y en el que la inversión se estanca, mientras que el consumo se dispara. Ganancia para bancosEl maridaje entre las entidades financieras y el boom de consumo, a través de planes de pago en cuotas para la compra de bienes durables y promociones y descuentos para el resto, es la forma de éxito actual para el sector. Como resultado de esa estrategia, la actividad de los bancos creció un 9,6% en los primeros cuatro meses del año, según el IGA-OJF. Sus ingresos derivados de intereses se incrementaron un 11,9% anual, mientras que los ingresos por servicios crecieron un 4,6% anual. El buen momento también tuvo su impacto sobre el volumen de papeles de entidades bancarias negociado en bolsa durante el primer cuatrimestre de este año. El mismo fue un 16,9% superior en la comparación interanual, siguiendo con la tendencia de crecimiento que ya traía durante el año pasado, aunque a un ritmo menor. |