Por DOLORES AYERRA - Mayo terminará mañana con un elevado ingreso de dólares provenientes de la balanza comercial. Según cifras del mercado, el sector agroexportador vendió cerca de u$s 2.800 millones en la plaza mayorista de cambios. No obstante, el Banco Central (BCRA) no llegó a comprar ni la mitad de lo liquidado. Los datos oficiales todavía no están actualizados y datan al 13 de mayo, pero según lo relevado por las mesas financieras, teniendo en cuenta las compras récord del viernes pasado por u$s 275 millones, el ente regulador se llevó poco más de u$s 1.000 millones en casi todo el mes. Todavía resta la jornada de hoy y de mañana, sin embargo aunque el BCRA se lleve un récord en cada rueda de u$s 200 millones, tampoco logrará llevarse más del 50% de lo volcado por el campo.
El resultado que arrojan estas cuentas es que la entidad comandada por Mercedes Marcó del Pont no está comprando todo lo que podría debido a que hay una sostenida demanda de divisas por parte de privados. Es decir, existe una buena porción de argentinos (particulares y empresas) dolarizando carteras. Según lo publicado el viernes por El Cronista, el mercado está descontando para este mes una fuga de capitales entendida como la formación de activos externos mayor a la de abril. En rigor, se habla de una salida de entre u$s 1.800 y u$s 2.000 millones.
El dato se refuerza si se analizan y comparan las cifras del año pasado. En mayo (mes estacionalmente fuerte en liquidación de divisas) de 2010, los exportadores vendieron algo más de u$s 2.200 millones. Incluso con una menor oferta de dólares (el año pasado el agro decidió retener ir desconcentrando las ventas en todo el año), en ese período la entidad monetaria compró u$s 1.534 millones un monto mayor al de este año. De todas formas, en una economía donde la base monetaria crece a razón de más del 30% anual, el BCRA encuentra un aliado en la demanda del público. Y es que, de algún modo, la fuga de capitales lo ayuda. Cada vez que el organismo oficial compra dólares en la plaza, emite pesos y, en consecuencia, amplía el circulante de dinero. Lo emitido luego deberá absorberlo colocando deuda (Letras y Notas) para retirar esos pesos excedentes y evitar que los precios domésticos se disparen.
En este sentido, la dolarización de portafolios aliviana la tarea del Central. Por un lado, le facilita la función de mantener un tipo de cambio competitivo ante una holgada oferta y, por otro, lo exime de una mayor emisión.
Este contexto promete extenderse en los próximos meses. Pero quizás lo que resulte funcional hoy para la entidad, se empiece a complicar una vez pasado julio. A partir de entonces, la oferta de divisas comerciales será menor porque habrá pasado la estacionalidad de la cosecha gruesa y las compras del público podrían ser mayores, debido a la cercanía de las elecciones presidenciales de octubre.