Por JUAN CERRUTI - La elección del nuevo titular del FMI puso al gobierno argentino una encrucijada con respecto al destino de su voto dentro del organismo. Puertas adentro, funcionarios admiten que el discurso de la francesa Christine Lagarde los seduce. Que la consideran más preparada que otros candidatos, y que a partir de las negociaciones con el Club de París en las que el ministro de Economía, Amado Boudou, debió entrevistarse con Lagarde en su carácter de ministra de Finanzas de Francia el vínculo con esta economista mejoró significativamente. Encontramos muchas coincidencias y Lagarde es una persona que ha hecho mucho por dar más poder a los emergentes dentro del Grupo de los 20 (G-20), admiten en el Palacio de Hacienda.
Sin embargo, tanto la Argentina como Brasil han sido dos de las naciones que más bregaron para ampliar la representación de los emergentes, y en particular de los países latinoamericanos, dentro del FMI. Y aunque el postulante de la región, el mexicano Agustín Carstens, no convence por completo (si bien es latino, lo consideran un fiel exponente de la ortodoxia neoliberal, egresado de la Universidad de Chicago), para ambas naciones será difícil volver a sentarse en el directorio del Fondo para reclamar por una mayor representatividad luego de negar el aspirante mexicano el puesto que tenía Dominique Strauss-Kahn.
Lo cierto es que en los próximos días Brasil que ya recibió a Lagarde y en breve recibirá a Carstens se expedirá y la Argentina votará en línea con lo que decida la mayor nación de la región, como lo ha hecho en los últimos años. Informalmente, el gobierno de Dilma Rousseff deslizó su preferencia por Lagarde, que ya visitó Brasil. Carstens llegará en los próximos días y también desembarcará en la Argentina.
Carstens si bien es latinoamericano, no representa fielmente los pedidos de otros países como la Argentina y Brasil. De hecho, en el seno del G-20 Brasil y la Argentina votan siempre juntas, pero México no. México está más condicionado a las políticas de EE.UU., reveló a El Cronista una fuente oficial.
Ayer España formalizó su apoyo a Carstens a través de la ministra de Economía de ese país, Elena Salgado. Nuestra presencia en el FMI comparte un asiento con México, Venezuela y otros países latinoamericanos, de manera que el voto de España es con el asiento, un asiento indivisible, dijo Salgado, aunque aclaró le hubiera gustado apoyar a Lagarde.
Además de Carstens y Lagarde, en las próximas horas podría sumarse otro candidato para el FMI. Se trata del gobernador del Banco de Israel, Stanley Fischer, quién aclaró que aún no ha decidido si presentará su candidatura al cargo de director gerente del Fondo. Estamos en una fase muy inicial en la que aún no se han presentado todas las candidaturas, dijo Fischer. La elección el nuevo titular del FMI se realizará a fines de junio.