Por Alfredo Sainz - "Cuando comienza el carnaval se acaba la joda." Esta es la orden que, en las últimas semanas, les impartió Guillermo Moreno a las empresas proveedoras de alimentos, los supermercados y los mayoristas, y en el particular lenguaje del secretario de Comercio Interior significa que a partir de julio no habrá más aumentos de precios en la Argentina. En los últimos días, Moreno se encargó de informar a todos los empresarios vinculados con el consumo masivo que el 30 de junio es el plazo límite para aprobar cualquier actualización de la listas de precios. La fecha no fue elegida en forma arbitraria, ya que la intención del poderoso funcionario es que, cuando se inicie la campaña electoral ("el carnaval", en la jerga morenista), no se produzcan aumentos de precios ("la joda"). La no autorización de nuevos aumentos constituye el corazón del plan para frenar la inflación que impulsa Moreno, con el objetivo de evitar que una aceleración del costo de vida termine atentando contra las posibilidades de una eventual reelección de Cristina Kirchner. "Con nosotros fue muy claro y nos avisó que después de las vacaciones no se va a autorizar ningún aumento de precios más, así que por lo menos por unos meses vamos a vivir en Suecia, sin inflación", ironizó un ejecutivo de una multinacional fabricante de artículos de consumo masivo que lidia continuamente con el secretario de Comercio para que les permitan actualizar sus listas de precios al ritmo de la inflación real (no la del Indec). Del otro lado del mostrador coincidieron en que el objetivo de Moreno es evitar que en los meses próximos a las elecciones se produzcan aumentos de precios en los productos de la canasta básica. Sin embargo, en voz baja se atreven a poner en duda la efectividad de estos controles. "Hay muchos proveedores que ya se animan a eludir los controles. Con Moreno acuerdan no tocar su lista de precios, pero a nosotros nos eliminan los descuentos y las bonificaciones, lo que implica un aumento encubierto que indefectiblemente tenemos que trasladar al precio al público", se quejó el director de una cadena de supermercados. Los últimos aumentos fueron otorgados a principios de mayo y benefician a las empresas Kraft Foods (la dueña de Terrabusi) y la fabricante de bebidas alcohólicas Sabia, que recibieron el visto bueno para incrementar entre 3 y 9% sus productos, al utilizar el esquema de subas diferenciadas según se trate de artículos de consumo masivo, selectivo o premium. El programa de Moreno para frenar la inflación antes de las elecciones también incluye un apuro para autorizar los aumentos en otros rubros para evitar la proliferación de "malas noticias" -básicamente los titulares de los diarios y de los noticieros informando sobre las subas de precios- a partir de julio. Con esta premisa, en las últimas semanas se publicó en el Boletín Oficial el aumento del 8% en los pasajes de avión de cabotaje y desde la Secretaría de Comercio Interior se dio el visto bueno para que las petroleras incrementaran entre 4 y 6% los precios de los combustibles. Igualmente, la tarea que tiene por delante el funcionario no es fácil, en especial a la hora de contener los aumentos de precios durante las vacaciones de invierno. "El gran desafío para Moreno son las vacaciones de invierno, porque se trata de un aumento que no se puede postergar unas semanas o meses. Y algo parecido va a suceder con la indumentaria. Julio y agosto son tradicionalmente meses de bajas de precios por las liquidaciones, pero en septiembre el rubro pega un salto cuando llega a los negocios la nueva temporada", explicó un economista que también prefirió no dar a conocer su nombre por temor a las represalias oficiales. Junto con las vacaciones de invierno, los grandes interrogantes en materia de precios pasan por lo que puede ocurrir en los próximos meses con otros dos rubros muy sensibles a los bolsillos de la clase media. El primero es el de vivienda, ya que para los meses de agosto y octubre están acordados aumentos en los sueldos de los encargados de edificio, lo que tendrá una repercusión directa en los costos de las expensas. La otra amenaza oficial proviene del rubro de las prepagas. Entre julio y agosto se cerrarán las paritarias del sector y hasta el momento la política de las compañías del rubro fue trasladar en forma inmediata los aumentos salariales acordados a las cuotas que pagan sus afiliados. |