La tasa de rendimiento de la deuda de EE.UU. a 10 años se redujo del 3 al 2,96% anual ayer porque los bonos volvieron a encarecerse gracias a la sostenida demanda de quienes buscan resguardar su dinero creyendo que el freno en esa economía tenderá a desvalorizar más a las empresas. Sucedió pese a que la calificadora Fitch amenazó con bajar la nota a esos papeles si el Congreso estadounidense no logra un rápido acuerdo sobre el máximo permitido de endeudamiento público en ese país. A los inversores no les importó. En especial tras saber que McDonald's había reportado un alza menor que la esperada de sus ventas en EE.UU. en mayo (2,4% vs. 2,8% esperado), lo que confirma los problemas de esa economía y creó las condiciones para que se extienda a 6 ruedas el ciclo bajista de Wall Street (-0,2% ayer, -6% desde el último máximo). Ese mercado se ve desilusionado por la ausencia de nuevas medidas de estímulo de la Fed, cuando el ciclo de la hiperliquidez está próximo a concluir (el 30 de este mes). Para peor, el jefe de la Fed de Kansas, Thomas Hoenig, insistió ayer en que ese ente no sólo debe acabar con su política ultraexpansiva sino, además, abandonar su promesa de mantener las tasas en "mínimos históricos por un tiempo prolongado", aunque Wall Street patalee. La plaza local no encontró razones para eludir el mal clima externo. No es casual: tiene sus propias cuitas... - 2,96%
Es la tasa del T-Bond a 10 años ayer. Bajó otros 4 puntos pese a que Fitch amenazó bajar la nota a ese emisor. Revela la cautela reinante.
Javier Blanco
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