Por IGNACIO OLIVERA DOLL - A pesar del fuerte aluvión de capitales que siguieron recibiendo los emergentes durante los últimos meses por efecto de la política expansiva de las naciones desarrolladas y de los altos precios de los commodities, la Argentina ya logró perfilarse en 2011 como el único país de la región que no sumó reservas en su banco central. El ahorro muestra incrementos de entre el 5% y el 26% en los diferentes países vecinos desde enero hasta junio de este año, pero arroja un resultado neutro y hasta levemente negativo a nivel local.
Los analistas atribuyen una parte del fenómeno a la decisión del Gobierno de pagar su deuda con reservas. Y otra: a la fuerte fuga de capitales que todavía persiste en el mercado interno, y que obliga al organismo a reducir la compra de divisas en el mercado cambiario.
Más allá de la volatilidad del últimos mes y medio, a nivel global global se ve la tendencia de una devaluación del dólar y de una apreciación de las monedas emergentes, por el ingreso de divisas en estos países a través de la cuenta capital. En Argentina, los capitales salen en vez de entrar, comentó a este diario la analista de Bein & Asociados, Marina Dal Poggetto.
El desahorro empeoró fuertemente la relación que tenía el país entre el tamaño de sus reservas y el nivel de su economía: del 15,6% del PBI, que se registraba en 2009, al 11,7% actual. Esto sucedió porque, según datos de la consultora Econométrica, el PBI en dólares se disparó de los u$s 307 millones a los u$s 435 millones en los últimos dos años, pero en igual tiempo las reservas se incrementaron de los u$s 48.000 a los u$s 52.000 millones. El tema no es sumar reservas, sino tener la cantidad necesaria para defender la moneda, aprovechar el contexto y desendeudarse, aclaró el analista de esa consultora, Ramiro Castiñeira.
En Bein & Asociados ya prevén para la Argentina un nivel de reservas a fin de año más bajo que el actual. Sucede que la salida de capitales fue cubierta por los dólares del sector externo, y en la medida en que se tiene una menor oferta de dólares, eso sin duda tiende a achicarse, agregó Dal Poggetto.
La diferencia en los resultados que obtuvo en igual tiempo la región responde al manejo de la política monetaria de cada país. En la mayoría de los países vecinos, las autoridades oficiales consideraron que la inflación era nociva para la calidad de vida de la gente y decidieron elevar fuertemente las tasas de interés para combatirla. Con un mayor rendimiento en los activos locales, el ingreso de capitales se multiplica.
En estos primeros cinco meses del año, Uruguay y Chile fueron los países que lograron acumular mayor cantidad de reservas: un 26% y un 19%, respectivamente. Detrás de ellos, Bolivia, Brasil y Venezuela lograron captar un 10%, un 7% y un 4% (ver infografía). Con Brasil se dan dos esquemas de política monetarias totalmente diferentes. Allí la tasa de interés es positiva, porque le dan prioridad a una inflación baja; en Argentina, en cambio, es negativa, contó un economista.
Los analistas ven una amenaza en la menor acumulación de reservas porque consideran que son éstas las que le dan margen al Central para manejar un tipo de cambio que en estos años actuó como un ancla para el modelo. La pregunta es cómo sostenés la situación actual en un contexto donde tenés un achicamiento del superávit externo en dólares, deslizó un economista.
La máxima de la economía, repetida a lo largo de la historia, suele ser pocas veces recordada a tiempo: las semillas de las grandes crisis financieras se siembran siempre en los períodos de auge o de bonanza.