Amplios recursos minerales y producción agrícola, en un contexto de alto precios de materias primas; liderazgo mundial en la producción de bioetanol y otros biocombustibles; gigantescas reservas de crudo, no muy inferiores a la de históricos países petroleros como China o Qatar; y un crecimiento al 5% anual, pero con inflación controlada y bajo desempleo. Todo esto, sumado a la estabilidad política y a la seguridad jurídica que logró en los últimos años, hicieron de Brasil el lugar predilecto para los inversores. Y no sólo, parece, en la región. Ayer, el seguro contra un posible default que paga el mercado por los bonos del país de Dilma Rousseff se ubicó por primera vez debajo del de Estados Unidos, y sus funcionarios salieron a ventilar la hazaña ante los mercados como un premio a la política económica.
En una rueda de prensa en su país, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, hizo la comparación: Cuando se hace un seguro sobre la deuda brasileña se pagan 41,2 puntos básicos y para la estadounidense 49,7. Esto significa que por primera vez en la historia el riesgo de Brasil es menor que el de Estados Unidos, justificó.
El CDS a un año es una especie de seguro contratado por los inversores para protegerse del riesgo de que un emisor de títulos no esté condiciones de cumplir con sus obligaciones. Mantega considera que este seguro sirve como un indicador de riesgo de un país.
En un contexto fuerte ingreso de capitales sobre los mercados emergentes, y de grandes mejoras en el nivel de solvencia de sus administraciones, el CDS a un año de Brasil se redujo a la mitad en los últimos doce meses, desde los 80 puntos básicos en los que se ubicaba el 15 de junio del año pasado, y un 30% en lo que va del año, desde los 62 pb. A esto se le sumó que, en el último tiempo, el mayor esfuerzo de Estados Unidos por barrenar la crisis con fuertes rescates gubernamentales amplió su déficit fiscal hasta llevarlo a los u$s 1,6 billones.
Ayer, las compras de seguros contra un default estadounidense llevaron los volúmenes transados con estos instrumentos a nuevos máximos, y los precios de los contratos a doce meses subieron a un récord de dos años. Los negocios se incrementaron un 50% en lo que va del año, desde los u$s 3.000 millones a los u$s 4.570 millones semanales. En igual tiempo, el costo de comprar protección a un año creció 40 puntos básicos (8 pb desde la semana pasada hasta hoy) y alcanzó el nivel más alto desde el 2009. Los CDS a cinco años, que constituyen los seguros más líquidos, subieron de 47 a 53 puntos básicos.
Durante la semana pasada hubo 40 operaciones en los contratos, en comparación con los 22 de la semana anterior, según Depository Trust & Clearing Corp. Las operaciones tocaron un máximo a finales de mayo, cuando se registraron 100 intercambios en las semanas entre el 20 y el 27 de mayo. Para los analistas, el repunte de la actividad en el mercado de los CDS refleja los riesgos asociados con las conversaciones entre la Casa Blanca y la oposición sobre el límite de endeudamiento.