Los mercados del mundo volvieron a operar ayer en el clima de preocupación que los ganó en el último mes y medio para mostrar que el rebote de la antevíspera había sido la excepción y que la tendencia bajista es, hoy por hoy, la única regla.
No sorprende. Los nuevos datos sobre la salud de la economía de EE.UU. no hacen más que pintar un panorama cada vez mas sombrío y, para colmo, los líderes europeos no se ponen de acuerdo sobre cómo encarar la crisis de Grecia (se la considera un leading case para el resto de los países con problemas similares -Portugal, Irlanda, España-) en momentos en que crecen las manifestaciones y fracasan los intentos de dar con nuevas coaliciones políticas, lo que revela los límites que enfrenta el proceso de ajuste en ese país.
En este contexto, Wall Street y Europa volvieron a liderar las bajas, el euro se desplomó casi 2% y el crudo se hundió más del 4% mientras la tasa del Bono a 10 años retrocedió de 3,10 a 2,97% delatando que los inversores optaron por volver a sus refugios hasta esperar a ver que pasa.
Con este panorama la suerte de las plazas emergentes estaba echada. Y así se comprobó al final del día con el Merval cediendo 0,65% (tras llegar a ganar 0,32% y perder más de 1%) y los bonos, con abrumadora mayoría de rojos: las principales víctimas fueron los emitidos en pesos en CER tras conocerse el IPC del Indec.
8%- Subió la tasa de riesgo de algunos países emergentes, como Brasil, Rusia, Uruguay y Turquía, por el reflujo de fondos.
Javier Blanco

