Por ESTEBAN RAFELE - El escenario de un inminente default griego pone signos de interrogación sobre 18% de las exportaciones argentinas y acelera el vuelo a la calidad de los capitales especulativos, en momentos en que la contienda electoral doméstica profundiza la fuga de divisas. Pero distintos economistas consultados por El Cronista coincidieron en que la situación podría tornarse más grave: si Grecia sale de la zona del Euro y se extiende la incertidumbre, la economía global podría enfrentarse a un nuevo Lehman Brothers.
La mayoría de los economistas apuestan a que la reestructuración de la deuda griega, que representa el 120% del PBI de ese país, se dé dentro de la eurozona. También a que Alemania y Francia relajen las exigencias de ajustes al país helénico. Los bancos de esos países tienen fuertes posiciones en deuda griega, lo que los hace sensibles al default.
En Wall Street existe el temor de que esto se transforme en un nuevo Lehman Brothers, afirmó, desde Nueva York, el titular de la sociedad de Bolsa Arpenta, Héctor Scasserra, en referencia al banco que quebró en octubre de 2008 y desató lo peor de la crisis global. Eso ocurriría si Europa deja caer a Grecia. Por otro lado, piensan que hay que enderezar las cosas porque en Grecia y en otros países las asimetrías son bastante profundas, agrega, en referencia a Portugal, Irlanda, Italia y España, el resto de los estados que conforman el grupo PIIGS.
La comparación con el default argentino de fines de 2001 es inevitable aquí y en Europa. Pero algunos analistas apuestan a que el Banco Central Europeo (BCE) termine actuando como prestamista de última instancia, a pesar de los plomeros alemanes y franceses, que financiaron la fiesta griega.
El cataclismo llegará a la Argentina, coinciden los expertos, a pesar de la poca exposición de la deuda pública a los riesgos globales. La eventual salida de Grecia de la eurozona debilitará al euro y fortalecerá al dólar, lo que redundará en una mayor apreciación del peso, en momentos en que la industria hace foco en la pérdida de competitividad de la moneda.
El fortalecimiento del dólar es probable. Eso va a afectar a nuestra economía en particular, que ya viene con un proceso de apreciación cambiaria muy fuerte, dijo Ricardo Delgado, director de Analytica. Va a ser más complicado exportar, por la caída de precios y la desaceleración de la economía mundial, agregó. La Unión Europea es el destino del 18% de las exportaciones y constituye el tercer socio comercial del país, detrás de Brasil y China. El mercado europeo también provee el 17% de las importaciones, según datos del Indec.
Delgado no cree que la situación de Grecia sea comparable con la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers. Los bancos se desapalancaron muchísimo y el origen de la crisis es otro, afirmó.
Para Marina Dal Poggetto, economista del Estudio Bein, el principal canal de contagio es el financiero y no el comercial. En su visión, el obligado rescate a Grecia podría beneficiar a la Argentina. Lo comparó con la inyección de dinero multimillonaria que coordinaron los bancos centrales para salvar a los bancos tras la quiebra de Lehman. Fue una bendición para la Argentina, porque el escenario de dólar débil apreció los commodities que exportamos. Un año más tarde, se vuelve a una situación parecida, dijo.
Mientras tanto, el escenario de volatilidad financiera y vuelo a la calidad llega a la Argentina en momentos en que se acelera la fuga de capitales, que en mayo rondó los u$s 2.000 millones y podría alcanzar los u$s 17.000 millones en el año, según M&S, la consultora que dirige Carlos Melconian. Este deterioro del contexto internacional, en caso de extenderse, empezará a combinarse con la mayor incertidumbre que genera el proceso electoral, afirmó la firma ACM en un su último informe.