Moodys elevó a Baa2 la calificación de Brasil y mantuvo su panorama positivo para los bonos del país, destacando la resistencia de su economía en momentos en que países afectados por la crisis de deuda en Europa sufren rebajas. De esta manera, el Gobierno de Dilma Rousseff obtuvo un voto de confianza a los esfuerzos para evitar que la mayor economía de América Latina se recaliente. La bolsa y la moneda brasileña subieron levemente (0,19% y 0,13%, respectivamente) tras el anuncio de la calificadora, que siguió a un alza a BBB de la calificadora Fitch en abril. La agencia Standard & Poors había elevado en mayo a positivo el panorama de su nota BBB-, la más baja de sus calificaciones dentro del grado de inversión. Mediante una combinación de medidas monetarias y fiscales, las autoridades están en el proceso de desactivar las condiciones que han causado un sobrecalentamiento en la economía, indicó Moodys en un comunicado. Y agregó que incluso si se materializara un evento similar a una burbuja, su impacto en la hoja de balance del Gobierno probablemente no sería sustancial. El Banco Central de Brasil elevó las tasas de interés en cuatro ocasiones este año y tomó otras medidas políticas para reducir el fuerte crecimiento del crédito en Brasil, cuya economía se expandió a un ritmo insosteniblemente fuerte del 7,5% el año pasado. La presidenta Dilma Rousseff también anunció recortes presupuestarios de más de u$s 30.000 millones para contrarrestar un aumento en el gasto público el año pasado, el que colaboró en que la inflación se elevara a un ritmo anual del 6,55%. Mauro Leos, analista para Brasil de Moodys, dijo que la agencia mantuvo su perspectiva positiva debido a que hay espacio para más mejoras en las cuentas fiscales en los próximos meses. Si ese fuera el caso, le permitiría a Brasil subir más en la categoría Baa y posiblemente a una calificación A en el futuro, sostuvo. En tanto, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, señaló que todos los indicadores muestran que la inflación en Brasil ha comenzado a moderarse, a medida que se siente el efecto de las alzas en la tasa de interés y de las medidas del Gobierno para restringir el crédito. El ministro dijo a la prensa que la tasa de inflación cerraría el año entre el 6,15 y 6,20%. |